Opinión

Pisotean la verdad manipulando a los muertos

Hace falta ser muy miserable para aprovechar la exposición de motivos del real decreto ley de ayudas a las víctimas de los accidentes de Adamuz y Gélida para autoexculparse de la tardía reacción de los servicios de emergencia. En el texto del Gobierno -provoca bochorno y vergüenza su lectura- se señala que «de manera inmediata se activaron todos los mecanismos de rescate y atención posibles» porque «en situaciones de accidente con víctimas mortales y heridos, la rapidez en la atención no es sólo un factor deseable, sino un elemento crítico que puede determinar la diferencia entre la vida y la muerte, así como la magnitud de las secuelas físicas y psicológicas».

Una repugnante mentira, porque si algo ha quedado claro es que Adif falló estrepitosamente a la hora de dar cuenta a la Guardia Civil y a los servicios de emergencia de la dimensión de lo ocurrido, pues literalmente perdió las coordenadas del tren Alvia pese a ser informado por parte de la interventora de que había sufrido un accidente.

En concreto, los heridos del Alvia tardaron hasta una hora y cuarto en ser evacuados porque los agentes de la Guardia Civil desplazados a la zona ni siquiera sabían de la existencia de este tren accidentado. ¿Qué es eso de que «de manera inmediata se activaron todos los mecanismos de rescate y atención posibles»? Y el colmo de la infamia es el párrafo que sigue: «La intervención temprana constituye un pilar fundamental en la gestión de emergencias, y su relevancia se sustenta tanto en criterios médicos como en consideraciones humanas, logísticas y sociales».

Pues claro, pero la capacidad de los servicios públicos para ofrecer una respuesta rápida y coordinada ante un accidente con víctimas falló estrepitosamente por culpa de la asombrosa incapacidad de Adif, organismo dependiente del Ministerio de Transportes del Gobierno de España. No cabe mayor indignidad que pisotear la verdad manipulando los hechos, que es tanto como manipular a los 45 muertos del accidente de Adamuz.