Opinión

La falsa quita de la deuda o el juego del trilero

El juego del trile -del que Pedro Sánchez es un consumado especialista- es una estafa que se perpetra con tres cubiletes y una bolita. El estafador y sus cómplices despistan al jugador para que pierda de vista la bolita y no sepa en qué cubilete está. La mal llamada quita de la deuda es eso, porque Pedro Sánchez pretende convencernos de que los 83.000 millones de euros que corresponden al 25% del total de la deuda de las Autonomías que asumirá el Estado desaparecerán por arte de magia. De eso, nada. Como la bolita del trilero, la deuda seguirá ahí -aunque cambie de mano- y la soportarán los mismos de siempre por la vía de ir incrementando progresivamente la carga fiscal de los ciudadanos.

La trampa de Sánchez es grosera: para seguir atornillado al poder, el Estado asume parte de la deuda (17.000.000 millones) contraída por Cataluña y ofrece al resto de territorios reducir su endeudamiento en base a un reparto que se saca de la manga para que, al final, los 83.000 millones de euros de deuda los siga asumiendo el Estado. ¿Y quién paga? Pues los mismos de siempre.

Lo obsceno es que Pedro Sánchez haya decidido comprar los apoyos del separatismo con dinero público y triturado la solidaridad territorial premiando a quienes dilapidaron lo que no era suyo, en detrimento de los territorios, como Madrid, que gestionaron con mesura y criterio. Lo indigno es que por un puñado de votos Sánchez pretenda engañar a los españoles diciéndoles que su plan es un alivio fiscal. ¿Para quién? Los españoles serán los que paguen la fiesta, mientras a los mercados se les lanza la idea de que España es un país donde quien cumple tiene que aceptar que quienes se saltan la ley resultan premiados en el juego del trilero sanchista. Y lo peor es que pretenda vendernos la estafa como una oportunidad. Para ti, Pedro, desde luego.