Este Gobierno quiere que toda la educación sea pública para poderla controlar

No hay nada en este Gobierno que surja por casualidad, sino que todo responde a un plan intervencionista que van desvelando con mayor o menor éxito -casi siempre muy menor, por cierto-. El otro día la vicepresidenta segunda y líder del PSOE andaluz, María Jesús Montero, arremetió contra las universidades privadas a las que acusó de vender títulos y llamó sin cortarse «chiringuitos». Ella, por cierto, se formó en uno junto a su jefe Pedro Sánchez y otros cuatro ministros, pero eso es lo de menos. Lo de más es que han hecho de su sectarismo ideológico una seña de identidad.
Ahora, como informa OKDIARIO, han puesto en su punto de mira en los colegios concertados. Los planes del Ejecutivo ya se revelaban en la ponencia política aprobada por el PSOE en su 41º congreso, celebrado en diciembre en Sevilla. En el documento programático, que recoge las líneas ideológicas del partido de Pedro Sánchez para los próximos años, se atisbaba ya la ofensiva contra estos centros. Por eso decimos que lo de Montero no fue casualidad, sino causalidad. Y si no, he aquí su intención de asfixiar económicamente a los colegios concertados por razones «demográficas»: «Desde el PSOE hacemos una apuesta por una educación pública, especialmente en un contexto de disminución generalizada de la población escolar en nuestro país y priorizando el mantenimiento de líneas por etapa educativa en centros públicos, cuando por motivos demográficos haya que aumentar o suprimir líneas».
No hay que ser un lince para descubrir cuál es su pretensión: bajo el pretexto de una supuesta falta de demanda de alumnos en los colegios concertados, de lo que se trataría es de suprimir las ayudas que reciben estos centros. O sea, condenarlos a la ruina. Están en eso y nada de lo que dicen es fruto de un calentón. Van a por la educación privada y concertada por la simple razón de que no la pueden controlar.