El preocupante tic censor de Pablo Iglesias
Podemos quiere hacerse con el control del país a través de uno de los sectores más influyentes: los medios de comunicación. Así lo demuestran las tres iniciativas que ha presentado con el objetivo de controlar la propiedad y las actividades de los medios privados. Propuestas que pretenden instrumentalizar los distintos grupos de información y ponerlos bajo el yugo del Estado. Algo que, lejos de apostar por una mayor calidad en la libertad de expresión, destila ese tic censor tan característico en el líder del partido, Pablo Iglesias. Como ha demostrado en repetidas ocasiones, al secretario general de Podemos tan sólo le gusta la libertad de prensa cuando le da la razón.
Iglesias tiene un defecto muy grave como político: no sabe aceptar, soportar y gestionar adecuadamente la legítima crítica periodística. Un elemento tan necesario como incuestionable en cualquier sociedad con un mínimo de madurez democrática. Las sociedades modernas y avanzadas, alejadas de las paupérrimas dinámicas de los regímenes populistas, necesitan diversidad de opinión para cimentar el correcto desarrollo de sus respectivos contextos tanto a nivel social como económico e intelectual. Principios que no acepta el líder podemita. La prueba más reciente la encontramos el pasado 21 de abril, cuando atacó a los periodistas críticos durante una charla en la Universidad Complutense de Madrid.
Pablo Iglesias nunca ha ocultado su obsesión por controlar tanto medios privados como públicos. De hecho, cuando hizo una oferta al Partido Socialista para investir presidente a Pedro Sánchez, una de sus principales peticiones fue el control total de Radio Televisión Española y la Agencia EFE. Dada su afinidad con el populismo más doctrinario, Podemos busca el control de la masa y se opone frontalmente al pensamiento crítico del individuo. De ahí que el control de estos entes sea primordial para lograr su propósito de máxima exposición y alcance a través de los distintos soportes comunicativos. De hecho, ya en el año 2013, criticaba duramente a Izquierda Unida —con los que ahora busca una alianza— por no hacerse con el control de la televisión pública andaluza. «Dame una tele y prime time y ya verás lo que pasa…», ha llegado a decir. Resulta pertinente y necesario recordarle al señor Iglesias que una sociedad formada e informada por ideas diversas es una sociedad mejor preparada para entender la realidad en la que vive y más libre para poder interpretarla.
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