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Cuando corrí los Sanfermines con Carlos Hugo de Borbón-Parma

Cuando corrí los Sanfermines con Carlos Hugo de Borbón-Parma
Jaime Peñafiel.
  • Jaime Peñafiel
  • Periodista político y del corazón. Experto en noticias sobre la aristocracia y la familia real. Ex redactor jefe de la revista ¡Hola! y fundador del diario El Independendiente y La Revista. Escribo sobre la Casa Real.

Fue el 7 de julio de 1963. Y lo hicimos por la calle Estafeta. No podía ser otra mejor, corriendo ante los toros de Cebada Gago desde la Plaza del Mercado. Seguramente Carlos Hugo, de vivir, se acordaría de aquel día que evitamos que un toro corneara a un mozo caído en el suelo. ¿Él lo hacía para impresionar a la princesa Irene de los Países Bajos, de la que estaba locamente enamorado, y en ese enamoramiento había algo de interés político? Podría ser, mejor dicho, lo era.

 

Un ejemplo del inicio de esta relación se produjo aquel 7 de julio, fiesta de San Fermín, patrono de Pamplona, baluarte, entonces, junto con parte de Navarra del carlismo español, cuando aparecen en uno de los palcos de la plaza de toros la princesa Irene de Holanda y en otro palco próximo el príncipe Carlos Hugo. Y confieso que lo hice llevando anudado a mi cuello el pañuelo rojo «en recuerdo del martirio y muerte del patrón decapitado el 23 de septiembre del año 303 y en cuya imagen puede verse claramente la herida sangrante en el cuello», como me ha recordado mi querido amigo Alberto Alonso.

No tengo elementos de juicio ni información digna de crédito para afirmar, categóricamente, que todo esto había sido preparado de antemano. Pero de lo que sí estoy seguro es de que el terreno y el escenario eran los ideales como para impresionar y atraer la atención de la mujer que Carlos Hugo había comenzado a rondar con las mejores y más nobles armas de las que disponía. Lo que la princesa Irene ignoraba es que aquel enfervorizado y noble pueblo navarro que vitoreaba al príncipe Carlos Hugo no era, en modo alguno, el sentir ni la representación de todo el pueblo español. Ni mucho menos. Pero volvamos al citado encierro. Allí estaba yo, repito, con mi pañuelo rojo al cuello junto a Carlos Hugo corriendo los Sanfermines. E Irene viendo correr con arrojo y valentía al hombre que la enamoraría. Y, además, haciendo un quite para que un toro no cogiera a un mozo caído, como digo.

Aquel verano el príncipe decidió pasar sus vacaciones en la Riviera italiana, en la finca de sus padres, donde se alzaba El Elefante Feliz, la villa veraniega de la familia real holandesa y donde la princesa Irene se había trasladado después de su estancia en Pamplona. Y allí, dirigía Carlos Hugo sus excursiones de hombre enamorado y rondador. Fue entonces cuando decidieron hacerse novios, aunque en el más absoluto de los secretos.

El 10 de enero de 1964, Irene, tras haber aprobado los exámenes de intérprete de Lengua Española en la Universidad de Ámsterdam, llega a Madrid. Ya es una mujer prometida de Carlos Hugo y comprometida con una causa política, el carlismo y sus aspiraciones al trono vacante de España.

Escándalo holandés: Irene se hace católica por amor

Pero he aquí que en la mañana del día 29 de enero, una llamada anónima me comunicaba que procurara estar a las doce en punto de la mañana en la iglesia de Los Jerónimos, ya que a esa hora tendría la oportunidad de ser testigo de un acontecimiento de trascendental importancia. Y vaya que la tuvo. A nivel internacional, pero sobre todo para Holanda: allí estaba la princesa Irene, con gran recogimiento, dirigiéndose hacia el altar, donde se arrodilló para recibir la comunión. Era la primera princesa de Orange que, con este gesto, se convertía al catolicismo ante el escándalo de su país, cuya Casa Real lo comunicaba así: «Después de larga y profunda meditación, Su Alteza Real, la Princesa Irene de los Países Bajos, ha decidido ingresar, de acuerdo con sus convicciones, en la Iglesia Católica Romana, viviendo intensamente el espíritu ecuménico, desea un acercamiento a la fe de todas las iglesias cristianas dados los puntos comunes que existen entre ellas. La reina Juliana y el príncipe Bernardo creen que sus hijos deben tener completa libertad y que, de acuerdo con ello, respetan la decisión de Irene”.

Arrodillada sobre un almohadón de seda, que llevaba tierra holandesa, Irene se convirtió «para su suerte y su desgracia» en la esposa del hombre por el que había abandonado el protestantismo. Sin estar presente nadie de su familia. Lo demás, forma parte ya de un lejanísimo pasado que ya no importa a nadie o a casi nadie, aunque, eso sí, hace unos meses la televisión pública holandesa hizo un documental en el que participé sobre su historia y sobre aquel importantísimo documento gráfico que yo capté en el templo de Los Jerónimos: su conversión al catolicismo, imagen que, en aquellos años, fue el mayor escándalo en toda Europa. ¡Qué lejos ya aquellas luchas intestinas que Franco había dejado caer para que los aspirantes al trono hicieran verdaderos juegos malabares, incluidas zancadillas, puñaladas y mucho más, y que ese espectáculo pudiera contemplarse desde la barrera cuando ya el general tenía decidida su decisión!

Chssssss…

Nunca he leído una crítica más cruel que la que el compañero hace de otro: «El libro le ha salido corto y sin interés, con fotografías de relleno para alcanzar las 98 páginas y poder decir «este es mi libro».

No es la primera vez que le suspenden, aunque no le expulsan como profesor de la Universidad Complutense de Madrid por acosar sexualmente a una alumna.

La famosa influencer ha recibido la tercera demanda de su cocinera por maltrato laboral debido a la excesiva carga de trabajo durante su embarazo.

Me hacían trabajar 12 horas diarias, 5 días a la semana, cargando y transportando alimentos muy pesados.

El famoso futbolista, casado y con dos hijos, fue sorprendido con la niñera de éstos en el Hotel Santo Mauro de Madrid. Se rumorea que son amantes.

El compañero insiste en que ha sido él quien ha querido la reducción horaria y no la empresa. Y la compañera, ¿por propia voluntad o han querido prescindir de ella sin más?

En la lista de la Memoria de la Agencia Tributaria, figuran 5.843 personas que deben al fisco más de 600.000 euros, 144 menos que el año pasado. Entre estos, varios famosos, dos de ellos procesados y alguna que otra folclórica.

Se enfrenta a su primer verano sin las dos personas tan queridas por ella. Pero tendrá la compañía de su nuera, que tanto «ama y le ama».

¡Qué duro y dramático sobrevivir con nueve años de edad a un accidente en el que fallecen tus padres de 45 y 48 años y tus hermanos de 13 y 14! Pobre niña.

Nunca, jamás, en 1.320 palabras se ha podido explicar mejor la Declaración de Independencia de un país como los Estados Unidos.

El ciudadano medio no entiende ese distingo entre «Familia Real» y «familia del rey».

«Ahora ha escrito sus memorias en las que ni me nombra. No lo entiendo, ya que una de las épocas más divertidas de su vida soy yo. Toda España sabe que éramos amantes», ha reconocido ella. ¿Y?

«Me han dicho que era una guarra y la puta más grande de España porque hacía porno, pero no me importaba”, ha reconocido la famosa vedette que cautivó a España.

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