El Barça y Negreira o cómo el victimario pide que condenen a la víctima

Caso negreira

Es el colmo: te roban y el ladrón —presunto ladrón, por aquello de guardar las formas, aunque está más claro que el agua— se arroga la condición de víctima para, en una portentosa exhibición de hipocresía, exigir a la Liga, la Federación y el Comité de Árbitros que denuncien a Florentino Pérez por el «caso Negreira».

El Barça, molesto por la denuncia del Real Madrid a la UEFA, se ha revuelto y dirigido a los tres estamentos citados para instarles a defender la «honorabilidad, la integridad y el prestigio de las instituciones que representan y de las competiciones que organizan». Hombre, tal como está redactado el comunicado del Barça, habrá que convenir que, si de lo que se trata es de defender la honorabilidad, integridad y prestigio de las instituciones deportivas, lo que tendrían que haber hecho la Liga, la Federación y el Comité de Árbitros es denunciar el latrocinio del club azulgrana, que estuvo años sobornando al número dos del estamento arbitral.

Tiene guasa la cosa: el victimario pide que condenen a la víctima. O sea, te roban y el ladrón, no contento, exige, encima, que condenen al robado por quejarse.

Lo ocurrido es el caso de corrupción deportiva más grave de la historia de España, un escándalo de dimensiones colosales ante el que los estamentos deportivos y los tribunales se han lavado las manos de forma miserable. Y cuando el Real Madrid alza la voz y presenta un informe detallado del latrocinio, el Barça se escandaliza y se hace el ofendidito. De aurora boreal. Y lo peor es que no es descartable en absoluto que los mismos estamentos deportivos que se pusieron de canto y miraron para otro lado, le exijan ahora al Real Madrid compostura. Qué soberbio ejercicio de cinismo, qué burda manera de invertir la carga de la prueba. Te asaltan, te desvalijan y, al final, te exigen que pidas perdón. ¡Y un cuerno!

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