Opinión

Ahora se entiende por qué la AEMET falla más que una escopeta de feria

Llueve, casi siempre más de lo que dice la AEMET, organismo dependiente del Gobierno que en lugar de mirar al cielo mira al suelo, puesto que ha gastado cinco veces más en jardinería de las delegaciones y centros meteorológicos de la entidad que en los equipos para la calibración de los pluviómetros para «intensidades de precipitación altas», es decir, eventos meteorológicos como la DANA.

Tener las sedes pintonas está bien, aunque gastarse 305.806 euros en tener a punto los jardines y accesos logrando «el mejor desarrollo vegetativo y estado fisiológico de las especies vegetales» y no pasar de los 55.000 euros en calibrar los pluviómetros -las herramientas para asegurar que se mide correctamente la cantidad de precipitaciones en España- suena a broma. Entre otras cosas porque velar por el buen estado fisiológico de las especies vegetales de sus centros tiene, en términos de utilidad pública, menos importancia que medir con rigor la intensidad de las precipitaciones. Será por eso que los pluviómetros de la AEMET tienden a «subestimar» el volumen de lluvia que se da en situaciones extremas como la DANA. Y es que la AEMET ha reconocido que «a intensidades de precipitación bajas», es decir, cuando llueve poco, «no se producen grandes desviaciones en la cantidad de precipitación medida». O sea, que lo clava, pero que cuando hay grandes trombas de agua los pluviómetros fallan más que una escopeta de feria.

Cualquiera diría que, en estas circunstancias, habría que invertir más en calibrar los pluviómetros y menos en poner a punto los jardines del centro, pero no: seis veces más se gasta en el «desarrollo vegetativo» de las plantas que en las herramientas que miden eficazmente la intensidad de las lluvias. Un puro disparate. Será por eso que mientras se subestiman las precipitaciones intensas que, de tanto en tanto, inundan España, las especies arbóreas de las sedes de la AEMET están que rebosan de hermosura. Ver para creer.