Suena extraño, pero la ciencia lo avala: EEUU vierte aluminio a un lago para eliminar algas y mejorar la calidad del agua
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El uso de aluminio en un lago para eliminar algas y mejorar la calidad del agua ha dejado de ser una idea extraña para convertirse en una estrategia real en Estados Unidos. En el lago Ketchum, en el estado de Washington, se ha aplicado un tratamiento químico con el objetivo de frenar uno de los problemas más persistentes en estos ecosistemas: el exceso de fósforo.
Durante años, este nutriente ha alimentado proliferaciones masivas de algas que deterioraban el agua y limitaban su uso. Frente a una solución tradicional como el dragado completo del fondo —mucho más costosa y agresiva—, el proyecto Lake Ketchum Algae Control Plan ha apostado por una intervención distinta que actúa directamente sobre el origen químico del problema.
Cómo el aluminio ha permitido recuperar el lago Ketchum sin dragado
La clave del proyecto ha sido aplicar sulfato de aluminio y aluminato de sodio para inmovilizar el fósforo tanto en la columna de agua como en los sedimentos. Este enfoque no elimina el material acumulado, sino que lo neutraliza, evitando que vuelva a alimentar nuevas floraciones de algas.
Antes de la intervención, los niveles de fósforo en el lago eran 13 veces superiores a los establecidos por el Estado. El problema no solo provenía de fuentes externas, como una antigua granja lechera o escorrentías residenciales, sino sobre todo del propio fondo del lago: el 73% del fósforo estaba acumulado en los sedimentos.
Para actuar sobre este «reservorio interno», en 2014 se realizó una primera aplicación a gran escala con más de 13.400 galones de sulfato de aluminio y 7.400 galones de aluminato de sodio, este último utilizado para estabilizar el pH. Sin embargo, la operación tuvo que interrumpirse antes de completarse debido a complicaciones que provocaron la muerte de algunos peces.
El proyecto se ajustó y, en 2015, se llevó a cabo una segunda aplicación con mejoras en el método de mezcla y en el momento de ejecución, adelantándolo antes de la temporada de algas. Esta vez, el tratamiento se completó sin incidentes.
Desde 2016, el lago recibe aplicaciones anuales más pequeñas, destinadas a controlar el fósforo que sigue entrando desde el exterior, especialmente durante el invierno.
Resultados: menos fósforo, menos algas y agua más clara
Los datos posteriores a la intervención han confirmado el impacto del tratamiento. Las concentraciones totales de fósforo han caído un 95% en las aguas superficiales y un 98% en las profundas, lo que indica que el ciclo interno de contaminación ha sido prácticamente eliminado.
Esta reducción ha tenido efectos directos sobre las algas. Los niveles de clorofila han disminuido más de un 85%, y la transparencia del agua ha aumentado en 1,8 metros de media.
Además, las floraciones potencialmente tóxicas se han vuelto poco frecuentes. Solo se ha registrado un episodio relevante en 2020, justo antes del tratamiento anual, que ese año se retrasó por la pandemia.
Sin embargo, el proyecto ha dejado claro que no se trata de una solución única y definitiva. El éxito depende de mantener un sistema continuo de control del fósforo, combinando el tratamiento químico con otras medidas como el monitoreo del lago, la protección de humedales y la reducción de contaminantes en las zonas cercanas.
Cuánto cuesta mantener el lago y cómo se financia
El coste también ha sido un factor clave en la elección de esta estrategia. Los tratamientos iniciales entre 2014 y 2015 supusieron unos 250.000 dólares, mientras que el mantenimiento anual se situó entre 40.000 y 50.000 dólares hasta 2020.
A partir de 2021, los costes han aumentado debido al encarecimiento del aluminio, el transporte y la inflación, alcanzando una estimación de 94.000 dólares anuales para el periodo 2024-2029.
La financiación se reparte entre administraciones públicas y la comunidad local. Desde 2024, el sistema establece que:
- El organismo de gestión del agua cubre el 60% del coste (hasta 60.000 dólares)
- Los residentes asumen el 40% restante y cualquier exceso sobre los 100.000 dólares
Este modelo refleja que la restauración del lago no es solo un desafío técnico, sino también económico y comunitario.
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