Naturaleza
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El imponente roble milenario de 9 metros de perímetro oculto en uno de los pueblos más pequeños de España

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

A veces, los grandes tesoros naturales no se encuentran en parques nacionales ni en enclaves protegidos de fácil acceso. En uno de los pueblos más pequeños de España sobrevive un roble monumental que no solo impresiona por su tamaño, sino también por la historia que ha acumulado durante siglos.

Este árbol se ha convertido en símbolo de resistencia, memoria y biodiversidad. ¿Quieres saber sus características?

El Roble de la Verruga, el roble milenario de 9 metros de perímetro oculto en Burgos

Con un tronco que roza los nueve metros de perímetro, el conocido como Roble de la Verruga es uno de los ejemplares más imponentes de su especie en España. Sus dimensiones resultan excepcionales incluso dentro del catálogo de árboles singulares, y su silueta irregular refleja una longevidad poco común.

Las estimaciones sitúan su edad en varios siglos, con indicios que apuntan a que podría acercarse al milenio, lo que lo convierte en uno de los robles más antiguos de Castilla y León.

Este árbol pertenece a la especie Quercus pyrenaica, típica de zonas de montaña y media montaña, especialmente resistente a inviernos duros y suelos poco fértiles. Sin embargo, no es habitual encontrar ejemplares de esta especie que hayan alcanzado un desarrollo tan extraordinario.

Un roble casi milenario protegido como árbol singular por su valor natural

El interés del Roble de la Verruga no se limita a su tamaño. Ha sido catalogado como árbol singular por su relevancia ecológica, paisajística y cultural. Su amplia copa crea un entorno favorable para aves, insectos y otras especies, actuando como refugio natural y contribuyendo al equilibrio del ecosistema.

Este tipo de árboles longevos desempeñan un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad. Además, funcionan como auténticos ‘testimonios naturales’, capaces de ofrecer información sobre la evolución del clima, del suelo y del paisaje a lo largo de los siglos. Su presencia recuerda la importancia de preservar los últimos grandes ejemplares del bosque autóctono.

Cada grieta del tronco y cada rama retorcida del Roble de la Verruga hablan del paso del tiempo. El árbol ha sobrevivido a inviernos extremos, a cambios en los usos del suelo y a profundas transformaciones sociales.

Mientras el entorno se modificaba, el roble permanecía en pie, consolidándose como un elemento central del paisaje.

El Roble de la Verruga se encuentra en uno de los pueblos más pequeños de España

Este árbol milenario se encuentra en el término municipal de Jaramillo Quemado, en la provincia de Burgos, una localidad que apenas supera la decena de habitantes.

Mientras el roble ha resistido durante siglos, el municipio ha sufrido el progresivo despoblamiento que afecta a buena parte de la España interior.

El aislamiento del entorno ha sido clave para su conservación. Lejos de las rutas turísticas masificadas, el Roble de la Verruga se mantiene en un espacio tranquilo que invita a la contemplación y al respeto.

Para Jaramillo Quemado, este árbol se ha convertido en un símbolo de identidad y en uno de los grandes tesoros naturales que aún conserva la España rural.