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Gran desolación entre los biólogos: un coral en peligro crítico de extinción ha dejado de reproducirse en aguas de México

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

El mundo marino sostiene ecosistemas clave y protege costas enteras, pero su equilibrio depende de procesos frágiles que rara vez vemos. Cuando fallan, el impacto no tarda en notarse fuera del agua.

En México, un coral en peligro crítico ha dejado de reproducirse en aguas de Cozumel, y el problema no está en su supervivencia inmediata, sino que ya no logra generar nuevas colonias.

Este es el coral que está en peligro crítico y que ha dejado de reproducirse en aguas de México

El coral cuerno de alce, conocido científicamente como Acropora palmata, ha perdido su capacidad de reproducirse de forma efectiva en la isla mexicana de Cozumel tras ocho años de seguimiento continuo por parte de un equipo científico liderado por Johanna Calle-Triviño.

Los investigadores observaron 33 colonias entre 2018 y 2025 en tres puntos concretos de la costa oeste de la isla. Durante ese tiempo, el fenómeno esperado cada verano, el desove sincronizado tras la luna llena, prácticamente desapareció. Sólo registraron eventos aislados y en noches distintas, lo que impide la fecundación.

El detalle resulta clave. Este coral libera paquetes de óvulos y espermatozoides en una ventana muy breve, apenas unas horas al año. Si las colonias no lo hacen al mismo tiempo, los gametos no llegan a encontrarse. La reproducción se bloquea aunque el organismo siga vivo.

El equipo confirmó que las colonias siguen generando gametos en su interior. El fallo no está en la capacidad biológica, sino en la sincronía. Los corales parecen desajustados respecto a las señales ambientales que activan el desove.

Durante décadas, este coral formó estructuras densas en aguas someras del Caribe que amortiguan el oleaje y reducen la erosión costera. Desde los años 80, sus poblaciones han caído más de un 95 % y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo clasifica en peligro crítico.

La consecuencia directa de este bloqueo reproductivo es clara: sin nuevas colonias, el arrecife envejece. Mantiene parte de su estructura, pero pierde densidad, biodiversidad y capacidad de regeneración. A medio plazo, esa degradación también afecta a las comunidades humanas que dependen de esa barrera natural frente a tormentas y huracanes.

Cómo es el coral ‘Acropora palmata’

El Acropora palmata destaca por su estructura ramificada, con formas que recuerdan a los cuernos de un alce. Sus colonias pueden superar los dos metros de altura y crecer varios centímetros al año, una velocidad alta para un organismo de este tipo.

Vive en aguas poco profundas, donde el movimiento constante del mar le aporta oxígeno y nutrientes. Esa misma ubicación, sin embargo, lo expone más al impacto humano directo.

Cada colonia está formada por miles de pólipos que funcionan como un único organismo. Estos pólipos albergan algas simbióticas que les proporcionan energía, pero también pueden capturar alimento del entorno.

Su reproducción sexual depende de una coordinación precisa. Una noche concreta del verano, tras la luna llena, libera gametos que ascienden a la superficie. Allí se produce la fecundación y nacen larvas que, si sobreviven, se asientan en el fondo y forman nuevas colonias.

Por qué este coral ha dejado de reproducirse en México

Los científicos señalan varios factores que actúan al mismo tiempo. El aumento de la temperatura del mar altera los ritmos biológicos del coral. En los últimos años, los registros han superado los 30 grados, muy por encima del rango óptimo. Ese estrés térmico obliga al organismo a priorizar su supervivencia.

A eso se suma la presión humana. La luz artificial nocturna procedente de hoteles, muelles y embarcaciones interfiere en las señales naturales que regulan el desove. El tráfico marítimo, la contaminación del agua y el turismo intensivo añaden un nivel constante de perturbación.

El equipo también documentó daños físicos directos. Algunos bañistas pisan las colonias para entrar al agua y restos de pesca quedan enganchados en sus ramas. Las colonias, además, están cada vez más dispersas, lo que reduce aún más las probabilidades de que los gametos coincidan.

El contraste aparece a pocos kilómetros. En arrecifes del continente, como Punta Venado, el mismo coral mantiene su ciclo reproductivo anual. Esa diferencia apunta a un factor local más que a un cambio global uniforme.

Los investigadores no plantean una solución simple. Proteger colonias aisladas no basta. La recuperación pasa por reducir la presión humana, mejorar la calidad del agua y restaurar la densidad de las colonias para recuperar la sincronía perdida.