Los científicos no dan crédito: un delfín aprende a marear a los peces para hacerlos vomitar y después aprovecharse de su alimento
Un delfín mular ha sorprendido a los investigadores con una estrategia de alimentación insólita: persigue a determinados peces hasta provocar que expulsen el contenido de su estómago y, en lugar de capturarlos, se come lo que han vomitado.
El comportamiento ofrece nuevas pistas sobre la inteligencia y capacidad de aprendizaje de estos cetáceos.
Así consigue un delfín que los peces vomiten para alimentarse
El protagonista es un macho apodado Bubbles, observado en aguas próximas a la isla Lady Elliot, en el sur de la Gran Barrera de Coral australiana. Durante sus inmersiones, el delfín selecciona a determinados peces y mantiene la persecución hasta que estos vomitan el alimento que llevan en el estómago.
La peculiaridad está en que Bubbles no necesita matar a su presa. Cuando el pez expulsa el contenido de su estómago, el delfín abandona la persecución y aprovecha inmediatamente ese alimento.
La conducta de este cetáceo tampoco parece fruto de una interacción aislada. Los investigadores siguieron al ejemplar durante varios años y observaron que repetía la misma estrategia en distintas ocasiones.
El hallazgo resulta especialmente llamativo porque los delfines mulares suelen recurrir a técnicas de caza cooperativas, mientras que Bubbles realiza esta conducta por su cuenta.
¿Cómo sabe el delfín qué pez perseguir?
Una de las principales incógnitas tiene que ver con la selección de las presas. Los científicos plantean que Bubbles podría utilizar la ecolocalización para distinguir determinados individuos dentro de un banco y localizar aquellos que tienen mayor cantidad de alimento en el estómago.
Los delfines producen sonidos y analizan los ecos que regresan para obtener información sobre su entorno. Esta capacidad les permite orientarse, localizar objetos y detectar características de otros animales.
Sin embargo, todavía no existen pruebas suficientes para afirmar que Bubbles emplee la ecolocalización específicamente para identificar peces con el estómago lleno.
Un caso de cleptoparasitismo nunca documentado así en un cetáceo
Los investigadores relacionan esta estrategia con el cleptoparasitismo, una conducta mediante la que un animal obtiene alimento que otro ya ha conseguido o procesado. En este caso, el mecanismo resulta especialmente peculiar porque Bubbles provoca indirectamente que el pez expulse el alimento y después se lo come.
El comportamiento ha sido documentado en un único ejemplar, por lo que los científicos todavía no saben si otros delfines pueden aprender la misma técnica o si se trata de una especialización individual.
El seguimiento registró 20 episodios entre junio de 2021 y octubre de 2025, con éxito en 11 de ellos. Este caso fue recogido por investigadores de la University of the Sunshine Coast y publicado en la revista científica Ecology and Evolution.
¿Qué revela este comportamiento sobre los delfines?
La observación aporta información sobre la flexibilidad de las estrategias alimentarias de los cetáceos. La conducta podría representar una forma particularmente sofisticada de aprovechar recursos ya ingeridos por otra especie. Por otro lado, hay que destacar que la repetición durante años apunta a una técnica aprendida y perfeccionada.
No obstante, los investigadores advierten de que todavía resulta prematuro determinar hasta qué punto esta conducta está extendida. Observar animales marinos en libertad durante periodos prolongados presenta importantes dificultades. Nuevos seguimientos con drones o cámaras podrían ayudar a descubrir si existen otros delfines capaces de utilizar esta estrategia.