La lección que aprendió Lamine: «El partido más importante de su carrera»
Luis de la Fuente ensalzó el sacrificio de Lamine Yamal y aseguró que el duelo ante Nuno Mendes ha sido uno de los partidos que más le harán crecer como futbolista
El extremo dejó a un lado el brillo ofensivo para vaciarse en defensa, multiplicarse en las ayudas y liderar el esfuerzo colectivo de España ante Portugal
De la Fuente: "Lamine ha firmado el partido más importante de su carrera"

Hay partidos que se recuerdan por un gol, una asistencia o un regate imposible. Y luego están esos encuentros que cambian para siempre a un futbolista. El España-Portugal fue uno de ellos para Lamine Yamal. El extremo no marcó, no asistió y tampoco firmó una exhibición ofensiva de las que acostumbra, pero salió de Dallas siendo mucho mejor jugador. Luis de la Fuente lo resumió con una frase que lo dice todo: «Ha hecho uno de los partidos más importantes de su vida y que más le ha servido para seguir creciendo».
Porque el Mundial le enseñó a Lamine que no siempre se gana con el balón en los pies. Esta vez tocó sufrir. Tocó correr hacia atrás. Tocó defender como nunca antes lo había hecho. Y el jugador del Barcelona respondió con una madurez impropia de sus 18 años. Durante los 90 minutos se vació por completo para ayudar a España, multiplicándose en las ayudas defensivas, cerrando su banda y sacrificando parte de su talento ofensivo por el bien colectivo.
Los números explican perfectamente ese cambio. Lamine completó cinco entradas, recuperó seis balones y ganó diez duelos por el suelo, registros impropios de un extremo cuya principal virtud siempre ha sido el desequilibrio. Además, cometió cinco faltas tácticas para frenar las transiciones portuguesas, demostrando que también había entendido cómo se juegan las grandes eliminatorias. Fue un trabajo silencioso, lejos de los focos, pero absolutamente imprescindible para que España mantuviera el control del partido.
Un duelo que apunta a histórico
Y todo ello mientras libraba probablemente el duelo individual más complicado de su corta carrera. Enfrente tenía a Nuno Mendes, posiblemente el lateral que mejor le había defendido hasta la fecha. Ya le había secado en la final de la Liga de Naciones y durante la primera parte volvió a repetir la historia. El portugués utilizó toda su potencia física para impedir que Lamine pudiera girarse o encarar. El español apenas encontró espacios y por momentos dio la sensación de estar completamente anulado.
Pero los grandes futbolistas también aprenden cuando pierden batallas. En lugar de desaparecer, Lamine siguió insistiendo una y otra vez. Corrió, trabajó y obligó a Nuno Mendes a vivir al límite durante todo el partido. Hasta que llegó el momento decisivo. En el minuto 52, por primera vez en toda la noche, consiguió superarle en velocidad. Apenas unos minutos después, el lateral portugués se rompía muscularmente tras otro esfuerzo persiguiendo al extremo español y tenía que abandonar el terreno de juego.
Luis de la Fuente incluso fue más allá tras el encuentro. «Posiblemente la lesión de Nuno sea consecuencia de la exigencia a la que le sometió Lamine. Ha hecho un trabajo espectacular, ha sufrido por el equipo y ha firmado uno de los encuentros más importantes de su carrera», aseguró el seleccionador, convencido de que aquella actuación marcará un antes y un después en la evolución del futbolista.
Porque el verdadero crecimiento de Lamine no estuvo en un regate ni en una asistencia. Estuvo en comprender que las estrellas también deben ensuciarse las botas. Que para ganar un Mundial no basta con decidir partidos cuando tienes el balón. También hay que hacerlo cuando no lo tienes. Ante Portugal descubrió esa realidad. Y si a su talento le añade ahora ese compromiso colectivo, España habrá encontrado un futbolista todavía más completo para seguir soñando con levantar el Mundial.