Conductores

La Guardia Civil intensifica la vigilancia de tu coche con este frío: toma estas precauciones o te cae una multa seguro

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante los meses de invierno, el frío conlleva un riesgo para los conductores: la visibilidad reducida por la formación de hielo y nieve en los parabrisas. Uno de los mayores peligros de conducir en estas condiciones es precisamente la dificultad para ver la vía con claridad, lo que aumenta la probabilidad de sufrir un accidente. Cabe recordar que conducir con mala visibilidad puede acarrear multas que oscilan entre los 80 y los 200 euros, según informa la DGT.

Según el artículo 18 del Reglamento General de Circulación,  «el conductor deberá mantener en todo momento su vehículo en condiciones que permitan controlar la dirección y frenar con seguridad. No se permitirá conducir con los parabrisas, lunas, espejos retrovisores u otros elementos que limiten la visibilidad, ya sea por suciedad, empañamiento, nieve, hielo u otras causas que impidan la correcta observación del entorno».

Cómo proteger el coche del frío

El principal problema del hielo es que, además de reducir la visibilidad, puede afectar a la seguridad del propio parabrisas. Muchos conductores utilizan métodos peligrosos para eliminarlo, como verter agua caliente sobre. Los expertos desaconsejan estas prácticas, ya que los cambios bruscos de temperatura pueden provocar que el cristal se agriete, especialmente si ya presenta algún impacto o microfractura.

Prevenir la formación de hielo siempre es mejor que tener que eliminarlo con prisas antes de conducir. La DGT recomienda cubrir los cristales durante la noche con una manta  o un cartón para evitar que el hielo se adhiera al parabrisas. Además, impide que las escobillas se queden pegadas al cristal.

Además del parabrisas, los faros del coche también deben estar completamente libres de hielo durante los meses de frío. En vehículos con bombillas halógenas, a veces basta con encender las luces durante unos minutos para que el calor de las bombillas derrita la capa de hielo.

Descongelar el parabrisas de forma segura

Cuando el hielo ya se ha formado, los expertos recomiendan seguir una serie de pasos que permiten limpiar el parabrisas sin dañar el cristal ni comprometer la seguridad.

Consejos para conducir con hielo

Cuando hay nieve o hielo en la calzada, lo más recomendable es circular siempre con una marcha más de lo habitual, ya que esto permite que el motor no se revolucione tanto y reduce el riesgo de que patinen las ruedas de tracción. Sin embargo, si descendemos por una pendiente helada, la recomendación es la contraria: debemos utilizar marchas cortas para retener el coche con el freno motor y frenar con el pie con suavidad y sólo cuando sea estrictamente necesario.

Asimismo, es fundamental añadir anticongelante al radiador del vehículo para que, con las heladas, éste no se rompa, evitando así la pérdida del líquido refrigerante y una avería grave por sobrecalentamiento. Por supuesto, es esencial respetar la distancia de seguridad, aumentando los metros entre nuestro vehículo y el que nos precede, ya que esto nos proporcionará más tiempo para reaccionar ante un frenazo, un accidente o una retención inesperada.

Por otro lado, las placas de hielo que se forman en la calzada pueden aparecer en cualquier momento, por lo que conviene levantar el pie del acelerador y no frenar hasta recuperar la adherencia. En estas circunstancias, se recomienda mantener las ruedas rectas y, si es necesario, corregir la trayectoria con el volante.

Además, cuando una máquina quitanieves limpia la carretera, se presentan dos situaciones: la buena es que es más fácil avanzar porque ya no hay nieve acumulada; la mala, que los rastros dejados por la pala suelen ser de nieve dura o de hielo fino, lo que aumenta la peligrosidad. Por ello, no conviene confiarse al ver la carretera aparentemente limpia, ni acercarse demasiado a la máquina quitanieves.

Finalmente, la DGT recuerda que «el efecto submarino ocurre cuando un ocupante del vehículo, ya sea conductor o pasajero, no ajusta correctamente las bandas del cinturón de seguridad o inclina demasiado el asiento; en caso de un frenazo brusco o deceleración fuerte, el cuerpo puede deslizarse por debajo de la banda abdominal del cinturón Este fenómeno aumenta el riesgo de sufrir lesiones graves, ya sea al chocar con el salpicadero o el volante, o porque el cinturón mal colocado puede dañar partes blandas del cuerpo como el abdomen. Para evitarlo, es fundamental abrochar siempre bien el cinturón, colocando las bandas sobre el hombro y la pelvis, mantener el asiento en posición firme y no usar toallas ni almohadas que reduzcan su sujeción.