Los veterinarios avisan: dejar salir a tu gato al exterior le acorta la vida y está demostrado
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Los veterinarios advierten: permitir que un gato salga al exterior de forma libre puede acortar su esperanza de vida, y varios estudios respaldan esta afirmación. Durante años ha coexistido la creencia de que un gato necesita salir al exterior para estar estimulado a nivel físico y mental, junto con la realidad de los numerosos riesgos a los que se expone cuando cruza la puerta de casa. Este debate no es reciente, pero en los últimos años han aparecido datos más sólidos que ayudan a entender mejor la magnitud del problema. Un artículo publicado en The Conversation ha reunido investigaciones de distintos países para dar a conocer lo que le puede ocurrir a un gato cuando tiene libertad para salir. Los resultados muestran un panorama bastante claro: los peligros son frecuentes, variados y en gran parte evitables.
Entre todos los riesgos, los accidentes destacan como la principal causa de lesiones graves. Diversos estudios europeos estiman que entre el 18% y el 24% de los gatos serán atropellados en algún momento de su vida. Asimismo, investigaciones realizadas en el Reino Unido indican que los accidentes de tráfico constituyen la principal causa de mortalidad en gatos desde edades inferiores al año hasta aproximadamente los ocho años. Además, se ha observado que los ejemplares jóvenes y los machos no esterilizados tienen un riesgo más alto.
¿Por qué el gato no debería salir al exterior?
Durante años se ha repetido la idea de que los gatos necesitan cazar, explorar o moverse libremente para desarrollarse, sobre todo durante sus primeros años de vida. Sin embargo, lo cierto es que el gato doméstico lleva siglos adaptado a convivir con los humanos, dependiendo de ellos para su alimentación y para mantenerse protegido. Por eso, como señalan los veterinarios, no tiene mucho sentido idealizar el hecho de que el animal salga a la calle.
De hecho, los datos son bastante claros: un gato que vive en casa puede alcanzar fácilmente los 15 años o más, mientras que aquellos que pasan gran parte de su vida en el exterior suelen tener una esperanza de vida de apenas siete años. El problema no es únicamente el hecho de salir, sino todo lo que eso implica: atropellos, caídas, intoxicaciones y accidentes.
Otro factor a considerar es el estrés ambiental. Aunque a menudo se piensa que los gatos disfrutan explorando libremente, la vida en el exterior implica enfrentarse constantemente a ruidos, perros, tráfico y conflictos territoriales con otros felinos. Estas situaciones pueden generar un nivel de estrés crónico que, con el tiempo, afecta negativamente a su bienestar.
Enfermedades
Las enfermedades infecciosas también desempeñan un papel clave en la reducción de la esperanza de vida de los gatos con acceso al exterior. El contacto con otros felinos sin control veterinario favorece la transmisión de patologías como la leucemia felina o la inmunodeficiencia felina, ambas capaces de comprometer gravemente el sistema inmunitario del animal. Aunque existen vacunas y medidas preventivas que ayudan a reducir el riesgo, la exposición constante a otros gatos, sobre todo si son callejeros, la probabilidad de contagio, especialmente en aquellos que pasan muchas horas fuera de casa.
- La toxoplasmosis está causada por un parásito llamado Toxoplasma gondii, que puede encontrarse en las heces de los felinos. La forma de contagio más habitual es la ingestión accidental de ooquistes presentes en heces de gato infectado, algo que requiere la entrada del parásito por vía oral.
- La tiña es una de las enfermedades que pueden transmitir los gatos, especialmente aquellos que viven en la calle o no han recibido control veterinario. Se trata de una infección fúngica de la piel bastante común y contagiosa, que suele manifestarse como lesiones circulares enrojecidas, a veces con descamación y pérdida de pelo en la zona afectada.
Los veterinarios subrayan que esto no implica que los gatos deban vivir en un entorno limitado. La clave está en ofrecer un hogar enriquecido, con recursos que satisfagan sus necesidades naturales: rascadores, estructuras en altura, cajas de cartón y juguetes interactivos. También se recomienda el uso de terrazas seguras o balcones debidamente protegidos, que permiten al gato disfrutar de la luz y del aire libre sin exponerse a los peligros del exterior.
Las estructuras en altura son fundamentales, ya que los gatos son animales muy curiosos y necesitan controlar su territorio. Desde un punto elevado pueden vigilar mejor todo lo que ocurre a su alrededor y anticiparse a cualquier movimiento o sonido. Asimismo, duermen más tranquilos y descansan mejor en lugares altos.
Teniendo esto en cuenta, los rascadores grandes, con varias plataformas, son ideales, ya que le permiten al gato trepar, observar su entorno y descansar en distintos niveles con total comodidad. Son una de las mejores formas de cubrir su necesidad natural de buscar alturas dentro del hogar. Además, estos rascadores ayudan a canalizar su energía, reducir el estrés y evitar conductas no deseadas como arañar los muebles.