El gran error que cometen la mayoría de propietarios de perros en España y los veterinarios no suelen decir en su consulta
España cuenta con millones de perros en sus hogares, pero un fenómeno creciente preocupa a los expertos en comportamiento animal. Muchos propietarios, movidos por un afecto profundo, olvidan la naturaleza biológica de sus compañeros.
Este comportamiento, conocido como humanización, se ha convertido en el principal obstáculo para el bienestar emocional de los canes, provocando trastornos que a menudo pasan desapercibidos.
Tratar a los perros como personas: la práctica más común que perjudica a las mascotas en nuestro país
El adiestrador canino Enrique Molina identifica la humanización como el error más grave de los propietarios actuales. Según el experto, tratar a un perro como si fuera un niño pequeño genera cuadros graves de ansiedad e inseguridad en el animal.
Molina advierte que gestos cotidianos, como llevar al animal a todos lados, permitir que coma en la mesa o que duerma sistemáticamente en la cama del dueño, pueden comprometer seriamente su equilibrio.
El experto subraya, en declaraciones para el pódcast ‘Morir de éxito’, la importancia de que el perro disponga de su propio espacio físico para garantizar una convivencia sana y una higiene adecuada.
Ignorar estas pautas desde el primer día de llegada al hogar suele derivar en problemas de comportamiento complejos, como ladridos excesivos o la destrucción de mobiliario cuando el dueño se ausenta del domicilio.
¿Qué riesgos reales conlleva la humanización de los animales de compañía?
La Fundación Huella Animal define la humanización como el acto de otorgar cualidades humanas a seres que no lo son. Este proceso implica pasar por alto la naturaleza canina o gatuna, imponiendo hábitos que resultan incompatibles con su biología.
Uno de los riesgos más directos reside en la comunicación: los humanos solemos abrazar para mostrar afecto, pero para un perro este gesto puede representar una invasión de su espacio personal y causarle una profunda incomodidad y estrés.
Otro error frecuente ocurre con la interpretación del lenguaje corporal. Mientras que una sonrisa humana expresa alegría, un perro o gato que muestra los dientes está lanzando una advertencia clara para que nos alejemos.
Además, la salud física corre un peligro grave cuando se descuida la nutrición específica. Alimentar a las mascotas únicamente con comida humana puede provocar daños graves en su organismo, especialmente si se incluyen ingredientes altamente tóxicos para ellos como la cebolla, el ajo o el chocolate.
Consejos de adiestramiento para evitar problemas de conducta
Para prevenir la ansiedad por separación y asegurar un animal equilibrado, el adiestrador Enrique Molina recomienda iniciar la educación de forma inmediata. Establecer pautas claras permite que el perro compren su entorno y se sienta seguro dentro de la jerarquía del hogar.
Amar a una mascota no significa tratarla como a un humano, sino respetar sus necesidades específicas. En el caso de los gatos, por ejemplo, resulta vital permitirles rascar objetos adecuados para su naturaleza felina en lugar de castigarles por seguir su instinto.
No obstante, la Fundación Huella Animal matiza que no todo gesto de cuidado constituye humanización. Protegerles del frío con una prenda adecuada o permitirles dormir en la cama de forma controlada no tiene por qué ser negativo, siempre que el propietario no ignore los límites del animal ni su forma de entender el mundo.
El secreto está en educarse sobre su lenguaje particular y prestar atención a sus reacciones naturales para fomentar un vínculo basado en el respeto mutuo.