Mascotas
Animales domésticos

Los expertos en veterinaria coinciden y desmontan un mito de toda la vida: los gatos no son animales nocturnos, sino más bien ‘crepusculares’

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Los gatos no son animales nocturnos, según coinciden distintos especialistas en comportamiento felino y veterinaria. Son crepusculares, es decir, alcanzan su mayor actividad al amanecer y al atardecer, mientras duermen buena parte del día y de la noche.

La confusión surge porque muchos dueños ven a su mascota activa de madrugada, con maullidos o carreras repentinas conocidas como «zoomies». Ese comportamiento nocturno ocasional depende de otros factores de conducta o de salud, más allá de la naturaleza crepuscular del animal.

¿Por qué los gatos son crepusculares y no nocturnos?

«Las aves y los roedores son muy activos al amanecer, y los gatos evolucionaron para aprovechar esa circunstancia, y desarrollaron la capacidad de ver en condiciones de poca luz», explicó el especialista en comportamiento felino Stephen Quandt, fundador de una consultora dedicada al comportamiento de esta especie, en declaraciones recogidas por Popular Science.

Las horas de penumbra, además, reducen el riesgo de toparse con depredadores de mayor tamaño, lo que los llevó a tener la ventaja evolutiva de mantenerse activos en esas franjas del día, según PetMD.

Ese patrón se mantiene incluso en los gatos domésticos que ya no necesitan cazar para alimentarse. El instinto de actividad al amanecer y al atardecer permanece en su rutina diaria, aunque vivan siempre en interiores y reciban la comida servida a horas fijas.

Los motivos detrás del comportamiento nocturno ocasional de un gato

Hasta el 45,3 % de los dueños de gatos declara maullidos excesivos durante la noche, según una encuesta citada por PetMD. Ese dato alimenta la idea de que el animal es nocturno, aunque el patrón de actividad real sea otro.

Detrás de esas conductas nocturnas puede haber causas médicas que conviene descartar con un veterinario. El celo en gatos sin esterilizar, por ejemplo, provoca maullidos y necesidad de movimiento a cualquier hora, incluida la noche.

El dolor por enfermedad dental o artrosis también altera el descanso nocturno, igual que trastornos como el hipertiroidismo o la hipertensión, que aceleran el metabolismo del animal y lo mantienen más activo de lo habitual. En gatos de edad avanzada, la demencia felina puede provocar desorientación y vocalización durante la noche.

Un cambio repentino en el patrón de sueño de un gato, sobre todo si es mayor, es motivo suficiente para consultar con un veterinario antes de asumir que se trata solo de una cuestión de carácter.

Consejos para adaptar la rutina de un gato crepuscular en casa

Los especialistas recomiendan ajustar la alimentación y el juego a los horarios naturales del animal, en lugar de forzarlo a adaptarse a los del dueño. Repartir la comida en raciones pequeñas y frecuentes a lo largo del día ayuda a imitar el ritmo de caza que siguen los gatos en libertad, según Popular Science.

Las sesiones de juego antes de dormir, de unos diez minutos y hasta cuatro veces al día, imitan ese mismo ciclo de caza y ayudan a canalizar la energía acumulada durante la tarde. Limitar las siestas diurnas también favorece que el animal llegue con más sueño acumulado a la noche.

Los comederos interactivos, que obligan al animal a moverse o resolver un pequeño desafío para acceder a la comida, cumplen una función similar. Ese estímulo mental y físico durante el día reduce el exceso de energía que muchos gatos liberan de madrugada y ayuda a que la rutina de sueño se acerque más a la de sus dueños.