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Los educadores caninos coinciden y lanzan un mensaje a los dueños de perros: «Hay que llevarlos sueltos para que paseen tranquilamente a tu lado»

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El paseo diario es una parte fundamental de la rutina de cualquier perro. Salir no solo sirve para hacer ejercicio: también le permite explorar, olfatear y relacionarse con el entorno. Sin embargo, dejar al animal suelto no significa simplemente permitirle correr sin control.

El etólogo, formador de profesionales, educador y rehabilitador canino Alberto Delobos defiende precisamente esta idea. Pasear con el perro sin correa puede convertirse en una oportunidad para trabajar la conexión entre el animal y su guía.

El objetivo, sostiene, no es agotarlo físicamente, sino conseguir que mantenga una velocidad de movimiento adecuada y se desplace de forma sincronizada con la persona que lo acompaña.

Pasear al perro sin correa para reforzar el vínculo

Para Delobos, la libertad durante el paseo tiene más sentido cuando existe comunicación entre el perro y su guía. No se trata de que el animal salga disparado por el campo, sino de que pueda moverse con autonomía sin perder de vista a la persona que lo acompaña.

El educador pone como ejemplo a perros con una elevada demanda física, como los pastores belga Malinois. Aunque son animales capaces de realizar una gran cantidad de ejercicio, considera importante trabajar también las velocidades de movimiento y la sincronización con el guía.

Conseguir que el perro camine tranquilo junto a su dueño puede resultar tan gratificante como verlo correr libremente.

La libertad del perro también exige responsabilidad

El planteamiento de Delobos tiene otra parte fundamental: la conciencia social. El educador advierte de que compartir espacios naturales con perros sueltos exige tener en cuenta a las demás personas.

Un ciclista, un senderista o cualquier otro usuario del entorno puede encontrarse con el animal de manera inesperada, por lo que mantenerlo bajo control resulta esencial.

En este sentido, Family DOG también insiste en que no todos los perros están preparados para ir sueltos en cualquier lugar. Sus especialistas diferencian entre animales inseguros o con problemas de socialización, perros excesivamente sociables y aquellos que ya tienen una buena llamada y experiencia paseando sin correa.

Por ello, antes de soltarlo conviene valorar las características y el nivel de adiestramiento de cada animal.

Cómo enseñar al perro a pasear suelto de forma segura

Family DOG propone utilizar una correa larga como paso intermedio. Este recurso permite aumentar la libertad del perro sin perder completamente el control y facilita practicar la llamada antes de retirar la correa.

También puedes poner en práctica estos consejos:

Antes de soltar a un perro hay que conocerlo, valorar el entorno y comprobar que responde correctamente a las señales de su guía. Solo así el paseo puede convertirse en una experiencia de libertad sin dejar de lado la seguridad y la convivencia.