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El restaurante barato de Madrid que ha elegido Bad Bunny para cenar tras sus conciertos

El chef de Gustoo ha sido el encargado de hacer una de las cenas de Bad Bunny tras sus conciertos en Madrid

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restaurante Madrid elegido Bad Bunny
Blanca Espada

Después de cada concierto hay un momento clave que no se ve desde el escenario y es que cuando se apagan las luces, es cuando el artista baja el ritmo y toca recuperar energía. Y ahí es donde entra la comida y en el caso de Bad Bunny, su elección en Madrid ha llamado bastante la atención porque no se trata de un restaurante de lujo ni de esos sitios inaccesibles.

Todo lo contrario. El artista puertorriqueño, que finaliza el 15 de junio su residencia de diez conciertos en la capital, puso el foco en un local pequeño de Chueca, dentro de un mercado, donde se puede comer bastante bien sin dejarse una fortuna. Una elección que sorprende, pero que encaja bastante con la tendencia actual de buscar sitios con personalidad más que con etiqueta. Y lo interesante es que no se trata de un caso aislado ya que vez es más habitual que grandes nombres de la música o el deporte apuesten por restaurantes menos evidentes, con cocina cuidada pero sin el protocolo de la alta gastronomía clásica. En este caso, el protagonista es un cocinero argentino que lleva tiempo dando que hablar en Madrid.

El restaurante barato de Madrid que ha elegido Bad Bunny

El lugar en cuestión es Gustoo, un restaurante situado dentro del Mercado de San Antón, en pleno barrio de Chueca. Detrás del proyecto está el chef argentino Aldo Sebastianelli, que junto a su socio Jorge Calen ha conseguido posicionar el local como una de esas direcciones que empiezan a sonar cada vez más a pesar de que no se trata de un restaurante grande, pero es que tampoco pretende serlo, sino que se distingue por tener pocas mesas, una barra vista y un formato bastante informal en el que no existe menú, sino platos para compartir, y la idea de comer lo que apetezca sin tantas normas.

Un concepto que casa mucho con la cocina de Sebastianelli que tiene técnica pero a la vez lo mezcla con un enfoque bastante libre. Hay influencias latinoamericanas, uso de brasas, salsas potentes y ese tipo de platos que no son complicados de entender, pero sí tienen algo diferente. No es alta cocina al uso, pero tampoco es un sitio básico.

La cena privada tras los conciertos: seis platos y un final muy concreto

Y ahora, lo que ha llevado a Gustoo a estar en el foco es la cena privada que el chef ha preparado para Bad Bunny y su equipo durante su paso por Madrid. Según se ha conocido, el menú no ha sido a la carta, sino un recorrido cerrado de seis platos. La idea era la de ofrecer una selección de los platos más representativos de la casa, con ese formato de bocados pensados para compartir y con bastante protagonismo del sabor.

No se desvelaron todos los detalles, pero sí se ha sabido que ha habido una mezcla de texturas, platos ligeros pero con intensidad y ese punto de cocina reconfortante que encaja después de un concierto. Y hay un detalle que llama especialmente la atención. La recena termina con un bikini trufado, uno de los platos más reconocibles del chef. Es uno de esos bocados que, sin ser especialmente complejo, funciona muy bien y se ha convertido casi en una seña de identidad del local.

En conjunto, el menú está pensado para algo muy concreto: comer bien, sin complicaciones, y con un ritmo ágil. Algo que, después de más de dos horas sobre el escenario, tiene bastante sentido.

Un restaurante donde puedes comer sin gastar mucho

Más allá de la cena privada de Bad Bunny, Gustoo sigue siendo un restaurante al que puede ir cualquiera ya que es muy barato. De hecho, comer por unos 20 euros por persona es posible si se ajusta un poco el pedido.

La clave está en cómo pedir. Compartir platos es casi obligatorio aquí, así que entre dos personas se puede probar uno o dos platos principales y completar con algo más sencillo. Por ejemplo, croquetas, platos de verduras trabajadas o alguna pasta o arroz del día. Evidentemente, el precio puede subir si se añaden bebidas o se pide más cantidad, pero con un poco de cabeza es fácil mantenerse en ese rango. Y eso, en una zona como Chueca, no es tan habitual.

Cómo es Gustoo por dentro y qué lo hace diferente

El espacio también tiene su papel. Al estar dentro del Mercado de San Antón, el ambiente es más dinámico y menos formal que el de un restaurante tradicional. No es un sitio para una cena larga y tranquila en silencio sino que es más bien un lugar con movimiento, con cocina a la vista y donde el plan encaja más con ir, probar varias cosas y dejarse llevar un poco.

Además, no se aceptan reservas, lo que hace que la experiencia sea todavía más espontánea. Puedes llegar, esperar un poco si hay gente y acabar sentado en la barra viendo cómo salen los platos. Ese tipo de formato, que hace unos años no era tan común, ahora se ha convertido en una de las claves del éxito de muchos restaurantes en Madrid.

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