La piscina natural más grande de España está a punto de reabrir sus puertas: más de 4.500 m2 a 1 hora de Madrid
En Buitrago del Lozoya se encuentra una piscina natural que muchos visitarán este verano
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El verano en la capital tiene algo muy claro y es que llega un momento en el que salir a la calle a ciertas horas es casi imposible. El calor aprieta, el asfalto quema y, aunque las piscinas municipales ayudan, muchas veces se quedan cortas para desconectar realmente por lo que se buscan alternativas que sean algo más refrescantes si cabe. Opciones como la piscina natural de la que ahora te hablamos y que está a 1 hora de Madrid.
Se trata de Riosequillo que cada año vuelve a salir en los planes de verano de muchos madrileños, casi como si fuese un descubrimiento nuevo, aunque lleve décadas ahí. Está en Buitrago de Lozoya y tiene algo que gusta mucho como es el espacio, agua y la sensación de haber salido de la ciudad sin hacer un gran viaje. Y en 2026 vuelve a abrir el 30 de junio y, como siempre, se espera que sea uno de esos sitios que se llenan en cuanto el calor aprieta de verdad.
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Una piscina natural que sorprende y que está a una hora de Madrid
Lo primero que suele pasar en Riosequillo es que no te esperas lo que te encuentras, ya que piensas que vas a descubrir una piscina natural grande pero cuando la ves, impresiona. La lámina de agua supera los 4.500 metros cuadrados, lo que la coloca entre las más grandes de España. A eso hay que sumarle que el recinto puede acoger a más de 2.300 personas al día. Aun así, lo curioso es que, incluso cuando hay bastante gente, no suele sentirse agobiante como otras piscinas más pequeñas de Madrid.
Luego está el entorno con césped por todas partes, zonas de sombra, pinos, aire algo más fresco y ese contraste con la ciudad que se nota en cuanto te sientas un rato. Es fácil empezar diciendo vamos unas horas y acabar echando el día entero. Pero además de la piscina principal, hay una zona infantil separada con merenderos, duchas, vestuarios y un bar que suele funcionar durante todo el horario. Vamos, que puedes ir perfectamente sin complicarte demasiado.
Cuándo abre y cómo funciona el horario
La temporada empieza como decimos el 30 de junio y, si sigue la línea de otros años, se alargará hasta finales de agosto. Entre semana, de martes a viernes, abre de 11:00 a 20:00 horas. Los fines de semana y festivos se adelanta un poco la apertura, a las 10:30 horas, y se estira hasta alrededor de las 20:30 horas. Es un poco más, pero se agradece, sobre todo si quieres aprovechar bien el día.
Dentro de ese horario, las piscinas tienen tiempos algo más ajustados, sobre todo la infantil, pero en general hay margen suficiente para organizarse sin ir con prisas.
Precios y algo importante con las entradas
El precio es bastante razonable para todo lo que ofrece. Entre semana, la entrada general ronda los 9 euros y los fines de semana sube a unos 14 euros. Luego están las reducidas, que se quedan entre los 6 y los 10 euros dependiendo del caso. Los menores de 3 años no pagan.
Conviene tener claro que todas las entradas se compran en taquilla, es decir, no hay venta online. Esto significa que si se llena, y lo cierto es que en verano suele llenarse, toca esperar a que salga gente o directamente quedarse fuera ese día. Por eso, sobre todo en julio y agosto, lo más habitual es que quienes ya lo conocen vayan bastante pronto. Y otro detalle a tener en cuenta es que cada persona tiene que estar físicamente en la fila para comprar su entrada. Si vais en grupo, mejor ir juntos desde el principio para evitar sustos.
Cómo llegar sin complicarse demasiado
En coche es bastante directo ya que sólo debes tomar la A-1 dirección Burgos, salida 74 y seguir las indicaciones. En condiciones normales, en una hora estás allí y el aparcamiento en la zona es gratuito, lo cual, en un plan así, se agradece bastante.
Y si no tienes coche, también es viable en transporte público. Lo más habitual es llegar a Plaza de Castilla y desde ahí coger un autobús interurbano hasta Buitrago de Lozoya. Desde el pueblo, hay unos 20 o 25 minutos andando hasta el recinto, o la opción rápida de un taxi.
Al final, Riosequillo funciona porque no es sólo ir a bañarse y ya está. Tiene ese punto de escapada sencilla, sin demasiada organización. Además, mucha gente se lleva comida y monta su propio picnic, otros tiran del bar, y hay quien aprovecha para acercarse al casco antiguo de Buitrago, que está muy cerca y merece la pena verlo aunque sea un rato.
Eso sí, conviene ir con lo básico pensado, es decir, agua, algo de comida y, si puedes, sombrilla. Porque aunque hay zonas con sombra, en días de mucha gente no siempre llega para todos. En el fondo, el éxito de este sitio tampoco tiene mucho misterio. Está cerca, es grande, el entorno acompaña y te permite desconectar sin complicarte. Y cuando el calor en Madrid se pone serio, encontrar algo así a una hora de casa es casi un lujo.