Giro en la caza y pesca en la Comunidad de Madrid: la nueva ley para controlar las especies del ecosistema en 2026
La Comunidad de Madrid va a contar con su primera ley de Caza y Pesca
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La Comunidad de Madrid va a estrenar algo que tiene que ver con la caza y la pesca y que hará que entre en una nueva etapa. La primera ley sobre Caza y Pesca llega a partir de ahora, y aunque ya se sabía que se iba a llevar a cabo, ahora es una realidad de modo que ambas actividades quedan reguladas de forma conjunta.
El anuncio ha llegado en un momento en el que el control de ciertas especies se ha convertido en un tema cada vez más presente. En los últimos años, la administración ha tenido que intervenir muchas veces para frenar el aumento de animales como conejos, jabalíes o palomas. No es algo puntual ni de un único año, sino una tendencia que se viene repitiendo y que ya empieza a tener consecuencias claras. La nueva normativa nace, en parte, para dar respuesta a esa situación. La idea es dejar atrás la sensación de ir reaccionando sobre la marcha y establecer unas reglas más claras en torno a la caza y pesca en la Comunidad de Madrid que permitan actuar con cierta previsión, no sólo cuando el problema ya es evidente.
La primera ley de caza y pesca en Madrid, en camino
El consejero de Medio Ambiente, Carlos Novillo, ha sido quien ha adelantado los planes durante la Feria de Cinegética que se celebra en Ifema. Allí ha explicado que el texto llegará al Consejo de Gobierno en cuestión de días para empezar a tramitarse, lo que supone el primer paso formal. Hasta ahora, la Comunidad de Madrid ha funcionado con una mezcla de normas y autorizaciones concretas según cada caso. Eso ha servido para salir del paso, pero no dejaba de ser un sistema algo fragmentado. Con esta ley, lo que se busca es ordenar todo ese marco y darle más coherencia. Además, hay un dato que ayuda a entender el contexto: en la región hay unas 44.000 licencias de caza. por lo que no es una actividad residual ni mucho menos, y eso también explica por qué se quiere regular de forma más clara.
Más de 1.400 autorizaciones en un solo año
Pero el número de licencias no es la única cifra a tener en cuenta sino que se ha informado de que hay más de 1.400 autorizaciones excepcionales en la última temporada. Son permisos que se conceden cuando hay que actuar de forma puntual para controlar poblaciones de animales que se consideran excesivas. Sin embargo, el problema es que lo excepcional empieza a dejar de serlo cuando se repite tanto. Es ahí donde entra la necesidad de una ley que permita tener un marco más estable.
Las especies que más preocupan son los conejos, jabalíes y palomas. Su presencia ha aumentado en determinadas zonas y eso ha obligado a intervenir con frecuencia.
Algo que pedían los agricultores
Los agricultores llevan tiempo avisando, con el caso del conejo como el más claro, porque su impacto en los cultivos es muy visible. En 2025 se superó el medio millón de capturas, una cifra que habla por sí sola. Las palomas también están en el punto de mira, con unas 250.000 capturas registradas. Puede parecer menos llamativo, pero su efecto también se deja notar. Y luego está todo lo demás, si bien algunas de estas especies pueden transmitir enfermedades al ganado, y además hay situaciones que afectan directamente a la seguridad, como los animales que invaden carreteras o zonas cercanas a infraestructuras.
Actuaciones en lugares muy distintos
Otro detalle que llama la atención es dónde se están llevando a cabo estas intervenciones. No se limitan a cotos o zonas rurales. En muchos casos se actúa en carreteras, vías férreas, aeropuertos, zonas urbanas o terrenos agrícolas. Eso da una idea bastante clara de cómo se ha extendido la situación, ya que no es algo localizado ni fácil de acotar, y por eso gestionar todo esto sin una ley específica resulta cada vez más complicado. De este modo, la nueva normativa pretende poner algo de orden en ese sentido, para que no todo dependa de decisiones puntuales.
Un territorio amplio para estas actividades
Madrid, además, tiene una superficie importante dedicada a la caza. Se habla de unas 575.000 hectáreas, lo que supone aproximadamente el 72 % de todo el territorio de la comunidad. En pesca, la cifra también es relevante, con cerca de 1.000 kilómetros de tramos regulados en 29 ríos. No es una actividad marginal, y eso refuerza la idea de que hacía falta una regulación más clara.
Un cambio que va más allá del papel
Aunque todavía queda ver el contenido final de la ley, el enfoque parece bastante definido. No se trata sólo de regular por regular, sino de intentar equilibrar varias cosas a la vez: la actividad cinegética, la protección del entorno y la seguridad. Es un equilibrio complicado, porque entran en juego muchos intereses distintos, pero es precisamente ahí donde se espera que la ley marque la diferencia. Así que si todo sigue el calendario previsto, la tramitación empezará en breve y a partir de ahí habrá que ver cómo evoluciona, pero lo que parece claro es que la forma de gestionar la caza y la pesca en la Comunidad de Madrid está a punto de cambiar.