Investigación
EXCLUSIVA

Univision acepta retractarse de la acusación falsa de violación a Julio Iglesias si no les demanda por 200 millones en EEUU

El CEO de la cadena está negociando personalmente con el entorno más cercano del cantante

Están dispuestos a aceptar prácticamente cualquier condición que evite un juicio público en Estados Unidos

La cadena estadounidense Univision está negociando un acuerdo extrajudicial con Julio Iglesias para retractarse públicamente de las acusaciones falsas de violación que difundió contra el cantante, evitando así una demanda de 200 millones de dólares que el artista tiene preparada. Según han confirmado a OKDIARIO fuentes conocedoras de las conversaciones, el CEO de Univision, Daniel Alegre, está negociando personalmente con el entorno más cercano del cantante los términos de una posible rectificación que pondría fin al conflicto sin llegar a los tribunales.

Alegre ha tomado personalmente las riendas de las negociaciones con el entorno de Julio Iglesias. Según fuentes cercanas a las conversaciones, el CEO está dispuesto a aceptar prácticamente cualquier condición que evite un juicio público en Estados Unidos donde tendría que defender lo indefendible.

Fuentes cercanas a las negociaciones confirman a OKDIARIO que Univision es plenamente consciente de que su montaje contra Julio Iglesias se ha desmoronado. Las contradicciones, mentiras y omisiones de las dos denunciantes —»Laura» y «Rebeca»— han hundido una operación diseñada específicamente para linchar mediáticamente al cantante español más universal.

El archivo de la Fiscalía: el golpe mortal

El detonante de las negociaciones fue el archivo fulminante del caso por parte de la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Apenas 24 horas después de interrogar a las dos denunciantes, la fiscal Marta Durántez archivó las diligencias sin ni siquiera investigar el fondo, alegando falta de competencia territorial.

Pero el verdadero motivo del archivo, según el entorno de Julio Iglesias, es que los testimonios de las acusadoras no resistieron el más mínimo escrutinio. «Las denunciantes —una colombiana y otra brasileña, según el auto— no se expresaban con la rotundidad de las actrices que Univision había contratado para interpretar a las supuestas víctimas en su reportaje», explican fuentes cercanas al cantante. El reportaje que Univision y eldiario.es presentaron como una «investigación rigurosa de tres años» se había revelado como un montaje basado en testimonios falsos que no resistían la más mínima contrastación.

OKDIARIO ha documentado exhaustivamente las múltiples contradicciones de las dos denunciantes que Univision ignoró deliberadamente en su reportaje: «Laura», la primera denunciante, enviaba mensajes afectuosos a Julio Iglesias años después de los supuestos abusos: «Te quiero», «siempre te recuerdo con cariño». Univision nunca mencionó estos mensajes en su reportaje.

«Rebeca», la segunda acusadora, tiene un historial aún más problemático. Escribía a Julio Iglesias: «Lo quiero mucho, señor», «Espero que esté muy bien», «Estoy a la orden», al mismo tiempo que gestionaba una cuenta de OnlyFans con contenido sexual producido en la mansión que describe como «casita del terror». Decía no tener dinero ni para 15 dólares de terapia, pero se paseaba por Courchevel, Ibiza y Canadá en viajes de lujo. Y cuando necesitaba ayuda psicológica, consultaba a ChatGPT en lugar de a un profesional.

Las preguntas a las que tendría que responder Univision

Univision conocía todas estas contradicciones. Tuvo acceso a los mensajes de WhatsApp, a las redes sociales, a la documentación que desmontaba el relato. Pero decidieron ocultarlo porque no encajaba con la narrativa que querían vender.

Lo que realmente aterroriza a Univision no es sólo la cantidad económica de la demanda, sino el precedente que sentaría un juicio público. Durante el proceso judicial tendrían que explicar por qué ocultaron los mensajes afectuosos de las denunciantes a Julio Iglesias; por qué no investigaron la cuenta de OnlyFans de «Rebeca» ni sus viajes de lujo; por qué contrataron actrices en lugar de mostrar a las denunciantes reales; por qué afirmaron haber realizado una «investigación de tres años» cuando el contacto con las denunciantes fue de apenas cuatro meses; por qué coordinaron el reportaje con eldiario.es y la ONG Women’s Link Worldwide financiada por George Soros en lo que puede afirmarse sin ningún género de dudas que es una operación orquestada.

Todas estas preguntas tendrían que responderse bajo juramento, ante un tribunal estadounidense, con la posibilidad de que se desvelaran emails internos, conversaciones y toda la trastienda de cómo se gestó el reportaje. Para una cadena que aspira a ser referente del periodismo hispano en Estados Unidos, este escenario es una pesadilla. Significaría admitir públicamente que su supuesto periodismo de investigación es en realidad activismo político disfrazado.