Investigación
Arranca el primer juicio de la trama Púnica

Marjaliza se desvinculó de sociedades y ya evitaba hablar por teléfono antes del chivatazo de Púnica

El empresario David Marjaliza se desvinculó de muchas de sus sociedades y evitaba hablar por teléfono meses antes del denominado ‘chivatazo de la trama Púnica’ que tuvo lugar en septiembre de 2014 y que comienza a juzgarse este martes en la Audiencia Nacional.

Éste será unos de los argumentos principales que esgrimirá Francisco Granados en el juicio del conocido como ‘caso Talamino’. Es la primera vez que el exconsejero madrileño se sentará en el banquillo por una pieza de la trama corrupta, acusado de un presunto delito de revelación de secretos. La Fiscalía Anticorrupción solicita 3 años de prisión para él.

En esta primera jornada de juicio en la Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional, comparecerá el propio Granados, y los otros dos acusados: el agente de la Guardia Civil en excedencia, José Luis Caro, y el también agente de la benemérita cuyo apellido da nombre al caso, José Manuel Rodríguez Talamino. Éste último le contó a Granados durante las fiestas patronales de Valdemoro, el 6 de septiembre de 2014, que estaban investigando a «un empresario de Valdemoro con oficinas en Pinto».

Varias conversaciones telefónicas interceptadas a Marjaliza, recogidas en el sumario de la trama Púnica, muestran como el empresario conocía que estaba siendo investigado muchos meses antes de que el agente Talamino alertara a Granados. En las conversaciones interceptadas por la UCO, afirma en numerosas ocasiones que su teléfono «está pinchado por la Audiencia Nacional».

De hecho, decide tomar precauciones y traslada a sus interlocutores su temor por hablar sobre temas sensibles por ese medio. Estas son algunas de las expresiones empleadas por Marjaliza en sus llamadas: «Lo hablamos, pero no por teléfono, «no hables por teléfono que está todo pinchado», «no por teléfono», «por teléfono no se puede hablar», «lo hablamos, pero no por teléfono» o «hablamos por un fijo».

En otra conversación telefónica, el empresario habla con su secretaria Ana Ramírez de «desaparecer» en sus sociedades. De hecho, acometió una reestructuración empresarial en la que ocultó parte de su patrimonio societario mucho antes de que el agente Talamino se encontrara con Granados en las fiestas patronales de Valdemoro el 6 de septiembre de 2014.

Además, Marjaliza habría procedido a borrar discos duros de sus ordenadores. En una conversación entre éste y un hombre no identificado, ambos hablan de «limpieza del disco duro».

Todo esto sucedió, meses antes del presunto chivatazo de Talamino, por lo que las palabras del Guardia Civil en ningún momento habrían puesto en peligro la investigación, tal y como mantiene la acusación.

Francisco Granados, en su coche junto a su familia, a la salida de prisión. (EFE)

Durante su declaración, Granados destacará previsiblemente que él «sólo fue receptor» de la información que le trasladó el agente Talamino en un encuentro casual. El exconsejero de la Comunidad de Madrid intentó averiguar naturalmente si esos presuntos hechos le afectaban de alguna forma, tras dimitir como senador, a través de su amigo José Luis Caro y sospechó que el supuesto empresario podría ser Marjaliza.

Al día siguiente, se encontró de nuevo con Talamino y éste le dijo que el caso estaba relacionado con «temas económicos» y le restó importancia. Fue entonces, cuando Granados recibió la llamada de Marajliza y le contó su anécdota con el agente Talamino.

El primer juicio por la trama Púnica arrancara a las 10:00 de la mañana en la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que preside Concepción Espejel. La magistrada fue apartada del juicio de Gürtel por su aparente afinidad ideológica al PP. Aparte de la petición de cárcel de la Fiscalía, la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (ADADE), que ejerce de acusación popular, solicita seis años de prisión.