Elecciones en Hungría

Orbán reconoce su derrota tras 16 años en el poder en Hungría: la derecha europeísta de Magyar gana las elecciones

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La participación en Hungría alcanza máximos históricos: 77,8%

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Paula Ciordia

La derecha proeuropeísta de Péter Magyar, líder de Tisza, ha ganado las elecciones en Hungría este domingo con amplia mayoría frente a Fidesz. La participación en Hungría ha alcanzado máximos históricos: el 77,8% de las casi 8 millones de personas llamadas a votar han ejercido su derecho, acudiendo en masa a las urnas.

«El primer ministro Viktor Orbán acaba de llamar para felicitarnos por nuestra victoria», ha publicado Maygar en su cuenta de X con sólo el 40% del escrutinio. «Algo inimaginable hacía apenas una hora», trasladan desde Fidesz a OKDIARIO. Maygar ha puesto fin a 16 años de gobierno de Orbán en sólo dos años y medio, tras su imponente resultado en las elecciones europeas de 2024, cuando encabezó la lista de Tisza.

Este domingo,  Tisza ha arrasado en las urnas: más del 52% en los resultados por votación por lista, teniendo en cuenta que Hungría cuenta con un sistema mixto similar al alemán. Por su parte, el partido que lidera Orbán está lejos incluso de sus pronósticos más pesimistas, con solo un 38%, pese a haberse involucrado en la campaña electoral pidiendo el voto para Fidesz incluso el presidente de los EEUU, Donald Trump.

En estos comicios, otro de los vencedores ha sido el partido de extrema derecha, Mi Hazánk, que ha logrado obtener el 6% de los votos, lo que significa que entrará en el parlamento.

Tisza, ganador de las elecciones en Hungría

Tras el cierre de los colegios, a las 19:00 horas, los primeros recuentos apuntaban a un respaldo de más del 45% para el líder de Fidesz, Viktor Orbán. Pero la euforia se ha diluido pronto en Mathias Corvinus Collegium (MCC), donde el vicepresidente de EEUU, J. D. Vance dio una conferencia el pasado miércoles. Han apagado la televisión y recogido el aperitivo antes incluso de conocer el resultado final, teniendo en cuenta que era uno de los sitios oficiales para seguir el recuento.

En el MCC temen que Tisza llegue a cerrar este centro privado si finalmente obtienen los dos tercios de la cámara, tal y como amenazó en campaña electoral Maygar.

«Es un resultado dramático. Muy malo, no nos lo esperábamos», reconocen fuentes de Fidesz a OKDIARIO, ya que incluso en las zonas rurales, su gran caladero de votos hegemónico, también le ha pisado los talones su oponente, Tisza.

Batacazo de Orbán acusado de «corrupción» política

En estos momentos, la presión internacional, lejos de reducirse, crece sobre este pequeño país de Europa Central. El futuro de Hungría parece estar enmarcado en una eterna encrucijada sobre su soberanía si se contempla desde su pasado soviético. Los húngaros han respaldado el proyecto político de Tisza que consideran que mantendrá la línea central de Orbán, pero «sin corrupción».

La batalla de Orbán representaba exactamente un inicio de su carrera política motivado por el rechazo al comunismo, pero en el último año, su electorado no le ha perdonado ser acusado de corrupción mientras el poder adquisitivo de los húngaros se estrellaba con la superinflación, que supera el 12% desde noviembre de 2023, cuando estaba en 0,5-2%.

La masiva movilización este fin de semana en Budapest en los mítines tanto de Fidesz como de Tisza ha reflejado la disputa en las urnas, entre los partidarios de Viktor Orbán y Peter Maygar, respectivamente. En la capital del Danubio la participación ha superado el 80%.

El líder de Fidesz confiaba en reeditar su cuarta victoria consecutiva sobreponiéndose al candidato favorito de Bruselas, el proeuropeo Péter Maygar quien en esta campaña electoral ha celebrado más de 100 mitines y ha dado entre 3 y 4 discursos diarios.

Su partido Tisza es respaldado por la mayoría de líderes en Europa salvo los de la coalición de Patriotas, fundada por Orbán en 2024. Un hecho que explica, según Rodrigo Ballester, el director del Mathius Cornelius Collage (MCC), que Bruselas esté impidiendo por todos los medios que Orbán salga reelegido.

La presión internacional sobre este pequeño país de Europa Central se había recrudecido en la última semana, en la que el vicepresidente de EEUU, J. D. Vance, aterrizó con su mujer en Budapest para escenificar su apoyo a la candidatura de Orbán. En un mitin ante más de 30.000 personas, Vance llamó a Donald Trump, quien pidió el voto por él, prometiendo que su Administración apoyaría económica y políticamente a Hungría como «socio aliado».

Sólo un día después, este jueves, varios eurodiputados enviaron una carta a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, alertando que las elecciones corren el riesgo de que no sean «limpias» acusando de «injerencias» de Rusia para beneficiar a Orbán. Una misiva que fue contestada inmediatamente por miembros del Partido Republicano en el Congreso de los Estados Unidos, criticando las interferencias de la Comisión Europea en Hungría.

Los rostros del primer ministro de Ucrania, Volodímir Zelenski, y de Maygar aparecen juntos en los carteles de Fidesz tratando de señalar a ambos como dos caras de la misma moneda. En Hungría, el líder ucraniano despierta un rechazo unánime por parte de la población.

La mayoría aboga por alcanzar la paz y mantenerse neutral en un conflicto que ha llevado al país a un incremento exponencial de la inflación. Y esta fue la mayor apuesta de Orbán, alejando la polémica sobre la presunta corrupción por la que era señalado por la oposición de Tisza.

De hecho, Tisza durante la campaña ha asegurado que está en contra de enviar tropas y armamento, a diferencia de la postura de sus aliados del Partido Popular Europeo. Para Orbán no era creíble y optó por centrar su campaña electoral en este mensaje. Sin embargo, el mensaje de Tisza ha calado en el electorado.

«Este domingo tendremos un nuevo presidente», contestaban tras la barra del bar en Budapest varios camareros al ser preguntados por el resultado del domingo. Una opinión compartida entre los taxistas, que lucían en su retrovisor un rosario de cristal y varias estampas religiosas mientras pedían un «cambio» para Hungría y «el fin de la corrupción».

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