Irán sigue siendo Irán: condena a 74 latigazos a una artista por cantar sin velo y mostrando los hombros en YouTube
Parastoo Ahmadi, de 29 años, no podrá hacer actividades artísticas ni salir del país durante dos años

La dictadura iraní de los ayatolás sigue siendo el mismo régimen cruel y represivo que era antes del ataque de EEUU e Israel el 28 de febrero. Después de la firma del acuerdo de entendimiento este jueves, se ha conocido que ha condenado a la cantante Parastoo Ahmadi, de 29 años, a recibir 74 latigazos por cantar sin velo.
Junto a ella, Irán ha condenado a ocho miembros de su equipo (músicos y personal de producción) a la misma sentencia. Además, les han prohibido realizar actividades artísticas y salir del país durante dos años.
Los hechos conocidos ahora se remontan al 11 de diciembre de 2024, cuando Parastoo Ahmadi ofreció un concierto virtual sin público desde el histórico caravasar (antigua posada o instalación comercial amurallada situada en las rutas de Oriente) de Deir Gachin, en Qom. El evento se retransmitió en directo por su canal de YouTube. En la actuación, la artista interpretó poemas y canciones en persa y mazandaraní sin hiyab, el velo islámico, vestida con un elegante vestido negro de tirantes que dejaba al descubierto sus hombros. Aunque no había audiencia presencial, la retransmisión se volvió viral, acumulando cientos de miles de visualizaciones.
Las autoridades iraníes acusaron a la cantante y a su equipo de «difundir contenido inmoral» y «defender la moral pública». En Irán, desde la Revolución Islámica de 1979, está prohibido que las mujeres canten en solitario en público o ante audiencias mixtas, y es obligatorio el uso del velo. La voz femenina se considera potencialmente «pecaminosa» por excitar a los hombres, según la interpretación oficial.
Esta condena se produce en una etapa de endurecimiento de las leyes sobre el hiyab y la moralidad. Parastoo Ahmadi ya había sido detenida brevemente tras la publicación del vídeo y posteriormente liberada bajo fianza. Su caso se interpreta como un acto de resistencia ligado al movimiento “Mujer, Vida, Libertad”, surgido tras la muerte de Mahsa Amini en 2022.
Organizaciones de derechos humanos y activistas han criticado duramente la sentencia, viéndola como un ejemplo más de la represión contra las mujeres y los artistas en Irán. A pesar de la condena, el vídeo del concierto sigue siendo un símbolo de desafío para muchos iraníes dentro y fuera del país.