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¿Quién traicionó realmente a los templarios?

Los templarios se han hecho muy conocidos en el cine, la literatura, etc. ¿Cómo acabaron? ¿Quién traicionó a los templarios?

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¿Quién traicionó a los templarios?
Francisco María
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Pocas organizaciones han tenido tanta repercusión en la historia como los templarios. Pero ¿cómo terminaron? ¿Cuál fue su final?

Felipe IV de Francia desempeñó un papel decisivo, eso apenas admite discusión entre los historiadores. El papa Clemente V también terminó tomando una decisión que resultó definitiva para el futuro de la orden. Ahora bien, limitar todo el episodio a dos nombres sería dejar fuera el contexto que hizo posible uno de los procesos más polémicos del siglo XIV.

El ascenso de una orden poderosa

Los templarios surgieron en torno al año 1119, en principio para protección de los peregrinos que caminaban a Tierra Santa por senderos peligrosos. Aquella misión inicial parecía modesta. Pero sus misiones fueron cada vez a más, con el respaldo de la Iglesia Católica y de los nobles en Europa.

Con frecuencia se afirma que fueron los primeros banqueros de Europa. La expresión simplifica bastante la realidad, pero contiene parte de verdad. Los templarios custodiaban depósitos, concedían préstamos, administraban bienes de particulares y permitían mover dinero entre distintos territorios mediante documentos que reducían el riesgo de transportar grandes cantidades de monedas.

Todo ello aumentó su prestigio. También despertó recelos. Mientras su función militar resultó imprescindible, pocas voces cuestionaban ese poder. El problema apareció cuando el escenario político cambió por completo.Templarios

El principio del fin tras la pérdida de Tierra Santa

La razón de ser del Temple estaba estrechamente ligada a la defensa de los Santos Lugares. Durante casi dos siglos esa misión justificó su enorme influencia dentro de la Iglesia y de la sociedad medieval.

Pero la situación dio un giro definitivo en 1291. Ese año cayó Acre, el último gran bastión cruzado en Tierra Santa. La derrota supuso el final de la presencia política estable de los reinos cristianos en la región y obligó a las órdenes militares a replantear su futuro.

Los templarios trasladaron su centro de operaciones a Chipre, aunque la realidad era evidente. Ya no existía el escenario para el que habían sido creados.

Aquella circunstancia abrió un debate que hoy puede parecer lógico. Si las Cruzadas prácticamente habían terminado y Jerusalén ya no estaba bajo dominio cristiano, ¿qué papel debía desempeñar una orden militar tan poderosa?

La pregunta comenzó a formularse tanto dentro como fuera de la Iglesia. Eso no significa que el Temple dejara de ser útil de un día para otro. Seguía administrando un enorme patrimonio, disponía de una organización internacional muy eficaz y conservaba una considerable capacidad económica. Precisamente esa riqueza acabaría convirtiéndose en uno de sus mayores problemas.

Felipe IV de Francia: el principal impulsor

Si existe un rey asociado a la caída de los templarios, es Felipe IV de Francia. Para obtener recursos recurrió a distintas medidas impopulares. Incrementó impuestos, devaluó la moneda y mantuvo enfrentamientos con varios grupos que escapaban parcialmente a su control.

Los templarios encajaban perfectamente dentro de ese escenario. No solo administraban una enorme cantidad de bienes. También actuaban como acreedores de la monarquía francesa en determinadas operaciones financieras.

El rey quería eliminar una institución muy poderosa, debilitaba a un posible rival político y aumentaba su capacidad para intervenir sobre un patrimonio extraordinario.Castillo de los Templarios

La operación comenzó a prepararse con un secretismo absoluto. El 13 de octubre de 1307, por orden directa del rey, cientos de templarios fueron arrestados simultáneamente en distintos puntos de Francia. La coordinación fue tan precisa que apenas hubo margen para organizar una respuesta.

Aquella fecha acabaría rodeándose de simbolismo. Durante siglos se ha repetido que el origen de la superstición asociada al viernes 13 procede precisamente de esa detención masiva. Sin embargo, los especialistas consideran que esa relación apareció mucho después y no puede demostrarse históricamente.

Llegan los arrestos

Lo verdaderamente importante ocurrió después de los arrestos. Las acusaciones formuladas contra la orden eran extremadamente graves: herejía, idolatría, blasfemia, renegar de Cristo durante los rituales de ingreso y prácticas consideradas sacrílegas por la Iglesia medieval.

A simple vista, semejante lista parecía suficiente para justificar cualquier actuación. Otra cuestión muy distinta era demostrar que aquellos cargos tenían fundamento.

Y ahí empezaron las verdaderas dificultades para el proceso. El papel del papa Clemente V fue bastante negativo para la Orden.

¿Existían pruebas contra los templarios?

Ésta es una de las cuestiones que más interés despierta entre los historiadores. La respuesta corta sería que no aparecieron pruebas concluyentes que demostraran las acusaciones más graves formuladas contra la orden.

En Francia, los interrogatorios produjeron numerosas confesiones. Sin embargo, el contexto en el que fueron obtenidas obliga a analizarlas con mucha cautela. La tortura buscaba precisamente arrancar declaraciones incriminatorias, algo que hoy resta credibilidad a buena parte de esos testimonios.

Lo más revelador es lo que ocurrió fuera del reino francés. En Inglaterra, Castilla, Aragón, Portugal o los territorios del Sacro Imperio Romano Germánico también se abrieron investigaciones por orden del papa. Los resultados fueron muy distintos. En muchos casos apenas aparecieron indicios sólidos y varios tribunales concluyeron que no existían pruebas suficientes para condenar a los templarios por herejía.

Este contraste resulta significativo. Si la orden hubiera practicado de forma sistemática los rituales que se le atribuían, sería razonable esperar que las mismas acusaciones surgieran con fuerza en todos los territorios donde estaba presente. No ocurrió así.

La ejecución de Jacques de Molay

El desenlace llegó siete años después de las detenciones. En marzo de 1314 sería ejecutado Jacques de Molay, último Gran Maestre de la Orden del Temple. Su muerte puso fin oficialmente a la historia del Temple, aunque fue también el comienzo de otra historia muy distinta: la de las leyendas.

Aunque el Temple desapareció oficialmente en 1312 con su supresión papal y perdió a sus últimos dirigentes dos años después, su influencia no terminó ahí.

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