¿Por qué la bandera argentina es celeste y blanca? La culpa es de los Borbones y de España
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Sus éxitos deportivos han provocado que haya pocas banderas en el mundo más reconocibles que la de Argentina. Sobre todo el fútbol ha provocado que cualquiera sepa a quién pertenecen los colores celeste y blanco, con el icónico Sol de Mayo en el centro.
Lo que muy poca gente sabe es que este emblema de la identidad nacional e independencia argentina está estrechamente ligado a los Borbones.
Mientras que hay banderas a las que se atribuye falsamente un origen español, justamente nadie se acuerda de que la de Argentina sí que homenajea en cierta manera a España.
¿Por qué la bandera de Argentina homenajea a España?
El origen de la bandera actual de Argentina está en su independencia de España. Sin embargo, aunque muchos lo desconozcan, de forma indirecta homenajea a nuestro país.
La Real y Distinguida Orden de Carlos III fue creada en 1771 por el rey Carlos III de España para premiar a quienes se distinguieran por sus servicios a la Corona.
Su insignia estaba caracterizada por los colores celeste y blanco, los cuales simbolizaban la nobleza y la pureza.
Por este motivo, con el paso de los años estos colores se volvieron representativos de la monarquía borbónica y, con el tiempo, comenzaron a extenderse por los territorios del Imperio español, incluida la actual Argentina.
Cuando los ingleses intentaron invadir el territorio a inicios del siglo XIX, la población criolla se organizó en el Cuerpo de Patricios, para proteger la ciudad de Buenos Aires.
Lo curioso es que esta unidad adoptó una escarapela y un penacho en celeste y blanco, inspirados en los colores de la Orden de Carlos III. Con el transcurrir del tiempo, se convirtió en la escarapela oficial.
Así se creó la bandera de Argentina
Cuando Argentina inició su independencia de España, se encontró con un pequeño problema: no tenía una bandera oficial.
Fue Manuel Belgrano el que vio la necesidad de dotar a las Provincias Unidas del Río de la Plata de un símbolo propio.
No fue hasta el 27 de febrero de 1812 a orillas del río Paraná, en Rosario, cuando Belgrano pronunció sus famosas palabras: «Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé a hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional».
Aun así, no podemos olvidar que la escarapela en la que se basó ya había sido reconocida oficialmente por el Primer Triunvirato, lo que refuerza la conexión entre los colores de la bandera y la Orden de Carlos III.
La enorme contradicción en la bandera de los argentinos
Un hecho que no deja de ser curioso es que los colores que Carlos III había elegido para una condecoración de fidelidad a la Corona fueron adoptados por los revolucionarios que luchaban por la independencia.
Esto es una demostración de cómo los símbolos pueden transformarse, y lo que un día representó a España puede convertirse en un símbolo de un movimiento separatista.
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