Extraños hábitos de sueño de la Edad Media
¿Has oído hablar sobre los extraños hábitos de sueño de la Edad Media? Realmente son curiosidades que te gustará saber, toma nota.
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Los hábitos en la Edad Media pueden parecer muy extraños actualmente, pero se generalizaron en toda Europa. Las personas acostumbraban dormir en dos etapas, con un intervalo muy activo entre las dos. Este misterioso fenómeno del sueño doble fue denominado “sueño bifásico”, para distinguirlo del sueño ininterrumpido que duraba toda la noche. ¿Pero cómo dormían en la Edad Media? Te lo contamos a continuación, presta atención a estas curiosidades.
En la Edad Media, la noche se dividía en dos partes
El descubrimiento surgió gracias al historiador Roger Ekirch, profesor del Virginia Tech, Instituto Politécnico de la Universidad Estatal de Virginia, en los Estados Unidos, que, mientras escribía sobre la historia de la nocturnidad, se encontró con algunos documentos que referían a estas costumbres.
En varios documentos se hablaba del primero y del segundo sueño. Por lo general, el primer sueño era entre las 21 y las 23 horas, y luego se practicaba una vigilia nocturna que solía durar hasta la hora 1, aproximadamente. Este período de vigilia se conoció como “el reloj”, y era un espacio de tiempo en el que se realizaban innumerable cantidad de actividades.
El segundo sueño transcurría, por lo general, hasta el amanecer. Bajo los débiles resplandores de la Luna, la gente se dedicaba a tareas ordinarias, como agregar leña al fuego, comer, tomar medicamentos o aliviar sus necesidades. Para los campesinos y sirvientes, en particular, el tiempo del reloj significaba volver al trabajo, vigilar a los animales de la granja o realizar tareas domésticas.
Las reglas medievales para dormir en comunidad
Quienes podían tendían colchones rellenos de paja o trapos, o de plumas si eran ricos, para dormir el primer sueño. En la escala social más baja, la gente tenía que arreglárselas para dormir sobre una manta o directamente sobre el suelo.
En esos tiempos, la mayoría de la gente dormía en comunidad, con la familia, loa amigos, sirvientes y hasta los viajeros, aunque estos últimos fueran personas que recién se habían conocido.
Para minimizar cualquier incomodidad, estaban establecidas tácitamente algunas reglas o convenciones sociales, como evitar el contacto físico o moverse demasiado.
Las posiciones para dormir
Se acostumbraba dormir en posiciones preestablecidas. Por ejemplo, las niñas se acostaban en el lado de la cama que estuviera más cerca de la pared. Después le seguían la madre y el padre, los niños varones ordenados por la edad, y después quienes no eran de la familia.
Según explica Ekirch en su libro “At Day´s Close: A History of Nightime”, la gente a menudo se quedaba en la cama charlando, y durante esas extrañas horas los compañeros de cama podían compartir un nivel de informalidad que era difícil conseguir durante el día. Para los cónyuges, el tiempo del reloj, era un intervalo conveniente para la intimidad.
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