La curiosa forma de negociar el comercio entre cartagineses y nativos de África
Entre las fórmulas de comercio y negociación más antiguas, está el llamado trueque silencioso. Lo hacían los antiguos cartagineses.
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El comercio es algo tan antiguo que es difícil de datar cuando se originó. A lo largo de su historia se han inventado muchas formas y métodos de negociación, desde algunos en los que el interés es mutuo hasta algunos en los que no hay otra opción. Hay métodos curiosos, pero ninguno supera al del trueque silencioso. Este era uno de los métodos que utilizaban los antiguos cartagineses, los de las guerras púnicas con la Roma antigua. ¿Sabes cómo lo hacían?
¿Qué es el trueque silencioso?
Este extraño método fue descubierto gracias a los escritos que se encontraron en los nueve libros de historia de Heródoto, un historiador y geógrafo griego nacido en el año 484 a. C.
De los nueve libros de historia, esta forma de negocio es mencionada en el libro IV. En ese libro se habla acerca de la forma de negocio entre los cartagineses y los nativos africanos de los pueblos costeros de Libia. El menciona que se encontraban más allá de las columnas de Hércules por lo que podemos deducir que se encontraban pasando el estrecho de Gibraltar. En este sentido, ese lugar del que habla Heródoto se encuentra en algunas costas al oeste de África.
Este método era empleado por los cartagineses para poder comerciar con pueblos cuyo lenguaje era inentendible para ellos, por lo que la comunicación verbal quedaba descartada.
Consistía en llegar a las playas con sus barcos repletos de mercancías y depositar estas en las playas. Cuando sus productos estaban en la playa expuestos a los nativos, estos se acercaban y si algo les interesaba dejaban la cantidad de oro que estaban dispuestos a pagar por el producto al lado de este; al hacer esto se retiraban.
¿Recoger o no el oro?
Cuando el oro era depositado los cartagineses salían de sus barcos y miraban la oferta, si les parecía un buen trato recogían el oro y se marchaban dejando el producto comprado para que los clientes lo recogiesen; pero si no les interesaba la oferta volvían a sus barcos dejando el oro y el producto en el suelo, dándoles a los nativos otra oportunidad de aumentar la oferta. Al cabo de unos días recogían el oro que les interesase, dejaban allí los productos comprados y recogían el resto para marcharse a la siguiente playa o para volver a sus hogares.
Lo único necesario para poder llevar a cabo esta forma de negociación es un poco de confianza entre el vendedor y el comprador. Debido a la dificultad de entendimiento entre ambos bandos, el trueque silencioso era la única forma de poder realizar estos intercambios de forma pacífica.
¿Habías oído hablar acerca de esta curiosa clase de comercio cartaginés? Comparte este texto con tus contactos para que ellos también la conozcan.
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