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El Día de Cantabria no es sólo una fecha señalada por lo que representa, sino que de alguna manera acaba siendo también una buena excusa para hacer otra cosa muy propia de la región como es sentarse a la mesa y comer bien. Hoy martes 28 de julio, es festivo en Cantabria de modo que no son pocos los que aprovechan para juntarse con familia o amigos y comer aquellos platos de la gastronomía cántabra que son los de siempre, los que no fallan.
Y es que si hay algo que caracteriza a Cantabria es el tener una gastronomía contundente. Son platos de mesa que quedan lejos de la cocina minimalista ya que de hecho, los platos de Cantabria que son más típicos o tradicionales son los de cuchara, también producto natural que es de elevada calidad y como no, postres sencillos que se elaboran a partir de recetas que pasan de generación en generación y que se utilizan tanto en las casas, pero que lo encontramos también en los restaurantes especialmente en días como el de hoy. Y entre esos platos de Cantabria que más destacan queremos resaltar cinco en concreto, que seguro que alguna vez habrás probado y de no ser así será mejor que lo hagas en cuanto puedas.
Cocido montañés
Puede que estemos en pleno verano y apetezcan platos frescos, como las ensaladas, pero cuando se trata del Día de las Instituciones de Cantabria aunque se celebre el 28 de julio, el cocido montañés no puede faltar en muchas mesas. Es el típico guiso contundente, de los que te dejan lleno y que encajan perfectamente con esa cocina de interior tan reconocible en Cantabria. Lleva alubias blancas, berza y compango (chorizo, morcilla, tocino, costilla) todo cocinado respetando bien los tiempos para que quede perfecto. Es evidente que no estamos ante una comida ligera, pero lo cierto es que tampoco lo lo pretende pero además en muchos sitios sigue preparándose como antes, sin atajos, lo que hace que siga teniendo ese punto casero que cuesta copiar fuera de la región. Hoy seguro que lo encuentras en muchos restaurantes de Cantabria así que no pierdas la oportunidad de probarlo.
Cocido lebaniego
El cocido lebaniego juega en la misma liga que el cocido montañés, aunque con su propia personalidad. Aquí lo que se hace es cambiar las alubias por garbanzos de Potes y la forma de servirlo también es distinta. Lo habitual es que llegue en varios pasos: primero la sopa, luego los garbanzos y al final la carne, algo similar a lo que se suele hacer cuándo se sirve el tradicional cocido madrileño. Y como el anterior se trata de un plato que se disfruta con calma, casi más como una comida larga que como un simple plato. Muy típico de Liébana, pero cada vez más fácil de encontrar en otros puntos de Cantabria. Y sí, también llena lo suyo y más ahora en pleno mes de julio.
Marmita de bonito o sorropotún
En cuanto te acercas al mar, cambia el tipo de plato, pero no el estilo o las ganas de cocinar recetas de siempre. También para este día de las Instituciones de Cantabria, se recomienda mucho disfrutar de la marmita de bonito, o sorropotún, que es un guiso sencillo en apariencia que lleva patata, bonito, cebolla, pimient, pero con mucho sabor y que está muy ligado a la tradición marinera. Es habitual verlo en fiestas de verano como la de hoy y en sitios como Santoña, Laredo o Castro Urdiales, donde se prepara en grandes cantidades. De hecho, mucha gente lo asocia más a ese ambiente festivo que a un plato de carta, lo que también dice bastante de lo integrado que está en la cultura local.
Anchoas de Santoña
Si hay algo que ha salido de Cantabria hacia fuera con éxito, son las anchoas de Santoña. Aquí no hay demasiado misterio ya que se trata de un producto bueno y elaboración cuidada. El proceso es largo, con salazón y maduración, pero el resultado es lo que las ha hecho famosas. Aunque Santoña es la referencia, en otros puntos de la costa también se trabaja la anchoa. Y al final, es uno de esos productos que funcionan tanto en una comida informal como en algo más especial. Pocas cosas más reconocibles que una buena anchoa sobre pan, perfectas para comer en verano.
Postres pasiegos
Después de todo lo anterior, lo normal sería no poder más, pero siempre hay hueco para el dulce. Y lo mejor de Cantabria sin duda, son los sobaos pasiegos y también la quesada, que no tienen complicación y sí ingredientes básicos y recetas que llevan haciéndose igual muchísimo tiempo. Son el final lógico a una comida de este tipo. Y si se quiere rematar del todo, no nos podemos olvidar del orujo de Liébana, que es casi tradición en muchas mesas. No es obligatorio, pero tampoco sorprende verlo.
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