Sánchez ya piensa en destituir a Puente tras recibir una encuesta demoledora que sitúa al PSOE por debajo de los 95 escaños
La horquilla supone un desplome sin paliativos: el PSOE obtuvo 121 escaños en las generales de 2023
Sánchez da por amortizado a Puente y lo borra de la campaña del 29-N

El blindaje de Óscar Puente tiene fecha de caducidad, y la ha marcado una encuesta interna de Moncloa. Según ha podido saber OKDIARIO, Pedro Sánchez ya contempla destituir al ministro de Transportes después de recibir sondeos que sitúan al PSOE entre los 90 y los 95 escaños tras la tragedia ferroviaria de Urda, en la que han muerto 69 personas. Unos datos que han caído como una bomba en el Gobierno, donde la preocupación es total a menos de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre.
La horquilla supone un desplome sin paliativos. El PSOE obtuvo 121 escaños en las generales de 2023, y los números que ahora maneja el entorno del presidente dibujan una sangría de entre 26 y 31 diputados. Un escenario que no sólo aleja cualquier posibilidad de reeditar el Gobierno, sino que amenaza con dejar a los socialistas en uno de los peores resultados de su historia reciente. Y en Moncloa nadie duda de dónde procede buena parte del golpe: dos catástrofes ferroviarias en apenas diez meses, Adamuz y Urda, con 115 muertos en la alta velocidad, y un ministro que se niega a asumir responsabilidades.
Hace sólo unos días, Sánchez rechazó la dimisión que Puente le puso a disposición con un argumento rotundo: cesarle sería «injusto». La estrategia era sostenerlo como cortafuegos para que absorbiera el desgaste de la crisis, mientras se le apartaba discretamente de la campaña. El propio ministro había trasladado en privado al Gobierno su razón para resistir: «No dimito porque, si lo hago, parece que asumo que soy culpable». Pero la lógica del escudo se ha vuelto contra el presidente y se ha convertido en la auténtica causa de la hemorragia electoral del PSOE.
Mantener a Puente ya no es una forma de evitar que el Gobierno parezca culpable, sino una forma de que lo parezca durante toda la campaña. Cada día que el ministro sigue en el cargo es un día en que la oposición, los socios y los sindicatos vuelven a poner Urda en el centro del debate. Alberto Núñez Feijóo ya ha apuntado directamente al presidente como responsable último por haber nombrado y mantenido a Puente. Hasta Ada Colau, candidata de Frente Amplio, ha trasladado formalmente a Moncloa la petición de dimisión, al igual que Junts.
La destitución, sin embargo, tiene un coste que Sánchez también pesa. Destituir ahora a Puente sería admitir, en plena campaña, que el presidente se equivocó al sostenerlo y que la gestión del Ministerio sí tiene que ver con la tragedia, justo lo que el Gobierno lleva días negando. Y supondría perder a una pieza de control interno a la que temen sus propios compañeros y que Sánchez quería conservar para lo que pueda ocurrir dentro del PSOE después del 29N. Pero con el partido por debajo de los 95 escaños, ese cálculo empieza a ser un lujo que el presidente no se puede permitir.