España
Presupuestos Generales del Estado

Los Presupuestos de Sánchez disparan las alarmas en la UE y ponen en duda el rescate

Su plan pretende utilizar los 140.000 millones del supuesto rescate europeo a España para crear 800.000 empleos en 3 años

Pedro Sánchez asegura que los Presupuestos Generales del Estado son creíbles y que no habrá ningún problema de sostenibilidad de las finanzas españolas. Pero en Bruselas han saltado las alertas con los datos del próximo año. En concreto, con dos de ellos: la deuda pública en el 120% del PIB y el déficit en el 7,7%. Unos volúmenes excesivos que harán dudar de la capacidad de España para cumplir con parte de los requisitos que exige Bruselas para entregar la totalidad del rescate prometido a Sánchez.

La Comisión Europea ha combinado ya estos datos con los de 2022 previstos por el Banco de España. Donde se destaca que España alcanzará una deuda del 128,7% del PIB y un déficit del 8,2% en un escenario de agravamiento del Covid, justo el que se registra en estos momentos. Traducido: que seguirá creciendo el descontrol e incapacidad autónoma de pago. Y, frente al mensaje oficial del Gobierno, lo cierto, es que la preocupación por España crece en Bruselas.

Los Presupuestos despiertan dudas más que severas sobre su realismo. En España y en la UE. Y las despiertan tanto en el capítulo de los gastos -como ya ha destacado el Banco de España- y de los ingresos -como ahora preocupa a Bruselas-.

El Banco de España lo ha dejado ya por escrito. Su escenario 2 de previsiones para España destacan que las previsiones empeoran con una mayor intensidad de los rebrotes y el retorno a la aplicación de medidas de contención más severas. Todo ello perjudicará especialmente a las ramas de servicios sometidas a mayor interacción social y que afectan, también de forma directa, a otras ramas productivas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vendido ya su plan económico como la gran solución. Un plan que pretende utilizar los 140.000 millones del supuesto rescate europeo a España para crear 800.000 empleos en 3 años. Y sólo en el segundo trimestre de 2020, España ha perdido 1.074.000 empleos por la desastrosa gestión del coronavirus. Desde el sector privado, la consultora Freemarket, por ejemplo, estima que la deuda de España será del 112% del PIB al cierre del ejercicio: los mismos niveles de deuda en los que Italia fue tutelada por la UE, y Portugal y Grecia fueron intervenidas en plena crisis subprime.

«Pésima evolución»

El informe de Freemarket, además, destaca que la «pésima evolución del déficit se va a traducir en una acelerada escalada, casi 30 puntos, de la participación de la deuda en el PIB en 2020. Esa ratio continuará creciendo en términos acumulados durante los dos próximos años».

El resultado será el posicionamiento del nivel de deuda pública de España en porcentaje del PIB en el 122%. Un nivel que las recientes experiencias económicas sitúan como muy peligroso. Tanto, que en los años 2010-2012 marcó, en plena crisis subprime, el inicio de muchas de las intervenciones de países en la UE.

Eso es precisamente lo que preocupa ahora en Bruselas. Porque si los ingresos de los Presupuestos son excesivamente optimistas, y los gastos excesivamente parcos, eso significa que los datos de deuda y déficit tenderán a crecer más.

Nadie olvida que Portugal pidió en abril de 2011 el rescate europeo a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera y el FMI en el mismo ejercicio que cerró con un 114,40% de deuda en porcentaje del PIB. En 2012 ese dato escalaba al 129%.

Grecia e Irlanda

Grecia, por otro lado, inició esos trámites en abril de 2010 ante la Comisión Europea, el BCE y el FMI para acceder al mecanismo de ayuda. Ese año 2010, Grecia cerraba con un 146,20% de deuda sobre PIB. Pero el ejercicio precedente, el que desencadenó en el rescate, cerró con un 126,70%. No tan lejano a los datos esperados para España.

Irlanda pidió su rescate por la crisis de las subprime en noviembre de 2010. Ese año la deuda pública irlandesa cerró en un 86%. Pero en escasos meses se elevó hasta el 111,10% de 2011. Los años 2012 y 2013 el indicador escaló hasta el 119,90%.

El ex comisario europeo Mario Monti tomó las riendas de Italia en noviembre del año 2011. Ese año la deuda pública italiana cerró en el 119,70% y al siguiente ejercicio escaló hasta un 126,50%. Por otro lado hay que tener en cuenta el imprescindible papel del BCE en todo el panel de ayudas y rescates a España.

Lo cierto es que casi la mitad de las colocaciones de deuda soberana de este año no están siendo adquiridas por los mercados: el adquirente de entre 120.000 y 130.000 millones de euros es el Banco Central Europeo(BCE), como el propio organismo reconoció hace meses. El problema es que los estatutos del BCE impiden acumular más de un 33% de la deuda soberana de cualquier país. Y con ese nivel de compra en 2020, España rozará ya el 25%.

Si España mantiene ese ritmo de necesidad de ayuda en 2021, o incluso más bajo, dispondrá de un margen de menos de 110.000 millones de euros para colocar deuda al BCE. Y a partir de ahí, deberá olvidarse del Banco Central Europeo. Porque habrá alcanzado el tope de 33%. O coloca en el mercado o tendrá problemas serios de financiación y pago. Y eso, de nuevo, preocupa y mucho a la UE.