España

Sánchez triplica la compra de petróleo a Venezuela desde su llegada a Moncloa de la mano de Podemos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está condicionando incluso las compra de petróleo a sus acuerdos de investidura. El jefe del Ejecutivo llegó al poder con el apoyo de Podemos y otros partidos golpistas gracias a la moción de censura de mayo-junio de 2018. Desde esa fecha hasta ahora, España ha disparado la compra de petróleo de Venezuela.

Los datos son rotundos. España compró en 2018 al país controlado por la dictadura de Nicolás Maduro un total de 629.000 toneladas de crudo. Desde julio de 2018, momento en el que ya estaba operativo el Gobierno de Sánchez, la compra fue de de 506.000 toneladas, es decir, que la práctica totalidad de la compra ese año se produjo ya bajo el mandato de Pedro Sánchez.

Pero la cosa fue a más con la entrada del año 2019: en ese ejercicio recién terminado, la compra de petróleo venezolano efectuada por España escaló hasta las 2.297.000 toneladas de crudo. En resumen: desde que llegó Pedro Sánchez al poder de la mano de Podemos, la compra del ‘oro negro’ venezolano se ha triplicado con respecto al periodo de tiempo similar previo a su actual estancia en el poder.

La comparativa es rotunda incluso observada año a año. Frente a los casi 2,3 millones de toneladas de petróleo anuales que en estos momentos España compra a Venezuela, el ejercicio 2017 se cerró con sólo 1 millón de toneladas.

PDVSA

Hay que recordar lo que implica esta compra de crudo desde el punto de vista geoestratégico. La dictadura chavista controla, a través de PDVSA, el petróleo del país pese a las sanciones de EEUU y la Unión Europea. Precisamente, Petróleos de Venezuela está en el foco de un caso que investiga la Audiencia Nacional por el uso que se ha hecho de esta compañía pública venezolana para vaciar fondos de sus arcas y llenar los bolsillos de los denominados bolichicos –empresarios de referencia del régimen chavista–.

Es más, EEUU ha centrado una parte de su política de sanciones al régimen de Nicolás Maduro, precisamente, sobre la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Trump ha exigido la congelación de los fondos de la compañía en EEUU, unos 7.000 millones de dólares (6.100 millones de euros).

Eso quiere decir que dar preferencia a la compra de petróleo de Venezuela significa literalmente desafiar a Donald Trump e, incluso, a la política de sanciones de la UE con respeto a los protagonistas de las violaciones de derechos sistemáticas llevadas a cabo en la dictadura de Maduro.

El objeto de las sanciones de Estados Unidos perseguía, de facto, asestar un duro golpe económico a los dictadores para forzar su rendición y dejar paso a Juan Guaidó en el Gobierno de Venezuela, el mismo líder al que España se resiste a dar el trato protocolario propio de un jefe de Gobierno.

En el momento de las sanciones de Trump, Estados Unidos era el principal comprador del crudo venezolano con un 41% del total de envíos de crudo desde Venezuela al extranjero. En segundo lugar se encontraba China (25%), seguido de India (22%) y otros compradores más pequeños (12%). España no tiene una capacidad de compra como para salir al rescate de esos volúmenes. Pero su decisión de salir al rescate económico de Maduro será, a buen seguro, tenida en cuenta por la Administración americana.