Miguel Ángel Revilla (83 años), sobre la vivienda: «Queremos que se hagan viviendas en zonas rurales pero para los que van a vivir permanentemente»
Revilla habló de hacer vivienda "para los que van a vivir permanentemente, no para los que vienen de fuera"
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El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los problemas que más preocupan a los españoles, especialmente a los jóvenes que intentan emanciparse y se encuentran con precios de compra y alquiler difíciles de asumir con un salario medio. Miguel Ángel Revilla, ex presidente de Cantabria, ha vuelto a abordar esta cuestión y lo ha hecho poniendo el foco tanto en el coste de los inmuebles como en lo que está ocurriendo en algunos municipios rurales de su comunidad.
Revilla defiende que se construya más, también fuera de las principales ciudades, pero introduce una condición. A su juicio, las nuevas viviendas que se desarrollen en los pueblos tendrían que servir para fijar población y no convertirse únicamente en segundas residencias. «Queremos que se hagan viviendas en las zonas rurales de los pueblos, pero para los que van a vivir permanentemente, no para los que vienen de fuera», ha señalado en una entrevista concedida a Galerna Press.
Miguel Ángel Revilla (83 años), sobre la vivienda: «Queremos que se hagan viviendas en zonas rurales pero para los que van a vivir permanentemente»
El expresidente cántabro teme que una mayor construcción en determinadas zonas termine aumentando las viviendas utilizadas exclusivamente durante vacaciones o fines de semana. «Nos podemos encontrar que se llene Cantabria de casas en los pueblos de personas que viven en Madrid, que viven en Barcelona y que vienen aquí en verano», ha advertido.
Su planteamiento parte de una preocupación que afecta a muchos territorios rurales. Construir más viviendas no garantiza necesariamente que aumente la población estable si buena parte de esos inmuebles acaba destinada a segundas residencias. Revilla quiere que las promociones sirvan, precisamente, para lo contrario: que quienes trabajan y desarrollan su vida en Cantabria puedan instalarse de forma permanente en esos municipios y mantener actividad durante todo el año.
En la entrevista recuerda además el Plan Singular de Interés Regional, conocido como PSIR, un instrumento urbanístico que Cantabria utiliza para actuaciones consideradas de interés autonómico. La legislación cántabra contempla instrumentos de ordenación territorial capaces de actuar sobre distintas clases de suelo y establece también reservas específicas para vivienda protegida dentro de determinados desarrollos residenciales.
El PSIR y las críticas a las promociones privadas
Revilla asegura que este instrumento se utilizó durante su etapa de gobierno para desarrollar proyectos que no podían abordarse únicamente sobre suelo urbano. «El plan de vivienda de Cantabria del PSIR es un instrumento que además pusimos en marcha cuando estuve gobernando», explica, antes de recordar que permitía actuar sobre determinados terrenos para desarrollar vivienda social o polígonos industriales.
Su crítica aparece cuando ese mecanismo se utiliza, según sostiene, para favorecer promociones destinadas al mercado privado. El expresidente considera que una actuación impulsada desde la Administración debe tener detrás un objetivo social claro, especialmente cuando se trata de vivienda. Su propuesta pasa por incrementar la oferta, pero reservando una parte importante para quienes necesitan establecer su residencia habitual. No es la primera vez sin embargo, que Revilla habla sobre esta cuestión. En la entrevista con Galerna Press califica la vivienda como «el gran déficit de la política española» y critica la falta de respuesta acumulada durante los últimos años.
Pisos de 110.000 euros y alquileres de unos 500
Además de reclamar más vivienda protegida, Revilla entra también en los costes de construcción y plantea que una intervención sobre el precio del suelo podría rebajar de forma considerable el importe final. Según sus cálculos, el suelo puede representar alrededor del 40% del precio de una vivienda. Si se reduce esa carga y se actúa también sobre otros costes, sostiene que podrían construirse pisos en Santander por unos 110.000 euros. La cifra forma parte de su propuesta y no de un precio oficial fijado por ninguna administración. Revilla considera que un importe de ese nivel permitiría a muchos jóvenes asumir una hipoteca a largo plazo en condiciones más razonables que las actuales.
También habla del alquiler. Su planteamiento incluye reservar parte de las promociones para viviendas con rentas cercanas a los 500 euros mensuales, dirigidas a personas jóvenes que trabajan pero que, aun así, tienen dificultades para acceder al mercado. El objetivo, según explica, sería ofrecerles «un horizonte de esperanza» que ahora no encuentran cuando comparan sus ingresos con los precios de compra y alquiler.
La vivienda, entre las prioridades políticas
La preocupación de Revilla no se limita a Cantabria. Durante la entrevista amplía sus críticas al conjunto de España y considera que las distintas administraciones han reaccionado tarde ante un problema que lleva años creciendo. «Desde hace 20 años no se ha hecho nada», afirma al referirse a la evolución de la vivienda, una valoración política que atribuye a la falta de una actuación sostenida durante diferentes gobiernos.
Su receta pasa por recuperar una mayor intervención pública en vivienda protegida, utilizar suelo disponible para abaratar las promociones y facilitar tanto la compra como el alquiler. En Cantabria añade además una cuestión específica: evitar que el desarrollo de nuevos inmuebles en los pueblos termine transformando determinadas localidades en lugares ocupados principalmente durante el verano. Por ello y en definitiva, para Revilla, construir más no es suficiente si las viviendas no llegan a quienes pretenden residir en ellas durante todo el año. De ahí su insistencia en vincular las nuevas promociones rurales con la residencia habitual y con la posibilidad de que los jóvenes puedan seguir viviendo en los municipios en los que trabajan o han crecido.