España
Congreso del PSOE

Escrivá sopesa dar plantón a Sánchez en el congreso del PSOE por las críticas recibidas

  • Joan Guirado
  • Corresponsal de Gobierno y Casa Real. Siguiendo la actividad del presidente y líder del PSOE, Pedro Sánchez, y del Rey de España. También política catalana.

Pedro Sánchez no quiere que nada ni nadie le amargue su fin de semana. Él será la estrella en uno de los congresos del PSOE más plácidos que se recuerdan. Por eso, a toque de corneta, ha obligado a todos sus barones y ministros a viajar a la capital del Turia el próximo viernes. Será su foto de unidad, aunque sea una foto forzada. Pero hay un ministro independiente nombrado por el PSOE que no tiene claro si acudir: José Luis Escrivá. Busca una excusa institucional que justifique su plantón.

Con la salida de Iván Redondo del Ejecutivo, el ministro de la Seguridad Social y Migraciones es el chivo expiatorio de los pata negra socialistas. Escrivá tiene poco que ver con los dirigentes y los militantes del PSOE. Representa a unas élites muy alejadas del progresismo que dice defender el PSOE, pero fue uno de los fichajes estrella de Sánchez y es uno de sus ministros de confianza a la hora de escuchar análisis ponderados. Como lo son Nadia Calviño y Margarita Robles, que seguro estarán en el Congreso de Valencia. Otro independiente siempre en la cuerda floja, Fernando Grande-Marlaska, también acudirá aunque es cuestionado por el partido. Todos los ministros con carné ya han confirmado su asistencia.

Desde Ferraz achacan a Escrivá «falta de habilidad política». Cada vez que el ministro abre la boca, que no son pocas, «la lía» apuntan. Y luego tienen que salir otros dirigentes a la palestra a enmendar al responsable de la Seguridad Social. La última crisis que creó fue la de proponer un retraso de la jubilación a los 75 años. Fue en una entrevista en el Diari ARA y provocó la salida en tromba de los pesos pesados del partido, Adriana Lastra y Héctor Gómez, a desautorizarle. También la de Yolanda Díaz. Escrivá defendió, como siempre, que sus palabras «se malinterpretaron».

Pero de la misma forma que ocurría con Redondo, en Ferraz no se creen esa mala suerte de que siempre se le malinterprete. «Es un tipo listo», recalcan, «que no da puntada sin hilo». Del ministro Escrivá los dirigentes del PSOE opinan que «habla más de lo que escucha» y en todas sus palabras «hay intereses espurios» llegan a decir. Lo cierto es que la guerra que tiene abierta con la vicepresidencia segunda, con quién comparte políticas en materia laboral, llegó incluso hace unos días a la mesa del Consejo de Ministros. Una pidió prudencia y el otro exigió ser beligerantes. Intercambio de reproches con la portavoz Isabel Rodríguez como escudo en medio.

Aunque son varios los que han pedido la cabeza de Escrivá a Sánchez en distintas ocasiones, su continuidad tras la última crisis de Gobierno refuerza la confianza que tiene Sánchez en él. Y con la seguridad de que este va a ser el gabinete que llegue al final de la legislatura, a menos de que sea necesario por una razón de fuerza mayor una nueva remodelación que todos descartan, José Luis Escrivá sabe que tiene la silla asegurada dos años más. Aunque irrite con sus declaraciones al PSOE y Podemos o aunque dé plantón al presidente para no tener que compartir espacio, en una foto incómoda, con aquellos que les gustaría verle fuera y le corrigen en público.