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La infanta Cristina y Urdangarin separados desde 2019, cuando él empezó a tener permisos penitenciarios

El matrimonio entre la infanta Cristina y su todavía marido, Iñaki Urdangarin, se rompió justo cuando se le concedió el segundo grado, en septiembre de 2019, que le permitía salir dos veces a la semana de la cárcel abulense de Brieva. Así se lo ha trasladado a OKDIARIO fuentes cercanas a la pareja. De hecho, la separación ha quedado confirmada por uno de los hijos del matrimonio, Pablo Urdangarin, que ha normalizado la situación declarando ante un medio de comunicación: “Son cosas que pasan”.

El revuelo mediático que se ha generado como consecuencia de la publicación de las fotografías de la infidelidad de Urdangarin se produce justo después de que la familia estuviera junta y al completo los días Navidad en un chalet de la urbanización de lujo La Pleta, ubicada en la afamada estación de esquí de Baqueira-Beret. De la misma manera, Ainhoa Armentia, la ahora novia del ex duque de Palma, pasó las fiestas navideñas junto con su marido y sus hijos adolescentes.

Edición de Lecturas en la que se publicaron las fotos de la infidelidad.

Iñaki Urdangarin salió de la cárcel de Brieva (Ávila) el pasado 19 de septiembre de 2019. El primer destino del ex duque de Palma fue el municipio madrileño de Pozuelo de Alarcón. En concreto, el Hogar Don Orione, una residencia para personas con discapacidad intelectual. Su labor en ese centro fue apoyar a los equipos médicos que ayudan a mejorar la movilidad de los pacientes con tareas de psicomotricidad, fisioterapia o deporte. En medio de la jornada laboral tenía derecho a una pausa para comer. Su jornada laboral tenía una duración de seis horas.

En febrero de 2021, Iñaki Urdangarin se instaló en Victoria de manera definitiva. En abril de ese mismo año, comenzó a trabajar en la asesoría Imaz & Asociados del centro de la ciudad. Fue en las oficinas que la empresa tiene en la calle Fueros donde conoció a Ainhora Armentia, su ahora pareja, que trabajaba en el despacho desde 2019 como contable tras varios años de inestabilidad laboral. De hecho, varios años antes, ante la imposibilidad de encontrar un trabajo que se ajustara a sus apetencias, la contable se presentó a dos oposiciones públicas.

Los primeros permisos penitenciarios de Urdangarin supusieron el punto final del matrimonio. Entonces, la infanta Cristina se encontraba a más de 1.000 kilómetros, en Ginebra (Suiza), donde trabaja desde 2013. Ese año, la familia al completo se instaló en el país helvético para alejarse del foco de atención tras el juicio en el que Urdangarin fue condenado a más de cinco años de prisión por los delitos de malversación, fraude, prevaricación, delitos fiscales y tráfico de influencias.

La tesis del desgaste del matrimonio la ha confirmado, indirectamente, uno de los hijos de la pareja, Pablo Urdangarin. El mismo día de la publicación de las imágenes de la infidelidad de su padre, el veinteañero declaró ante un medio de comunicación que prefería no decir nada “porque es un tema familiar”. Sin embargo, finalmente se pronunció y aseguró: “Son cosas que pasan. Lo hablaremos entre nosotros y ya está. Estamos todos tranquilos, todos nos vamos a querer igual. No hace falta nada más”.

En una línea similar también se ha pronunciado Mario Pascal Vives, abogado de Iñaki Urdangarin, que ha negado tener ningún tipo de conocimiento sobre la existencia de un proceso de divorcio o separación entre la infanta Cristina y su todavía marido. También ha asegurado que no sabe en qué estado se encuentra la infanta Cristina y que ha hablado con Urdangarin recientemente, aunque no ha querido dar más detalles.