Generales de la Guardia Civil presionan a Marlaska para que autorice disparar al motor de las narcolanchas
Advierten al ministro que "o se dispara a los motores o estamos jodidos"

Generales de la Guardia Civil están presionando al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para que autorice disparar al motor de las narcolanchas y así inutilizarlas, según informan a OKDIARIO fuentes policiales. Sin embargo, el ministro sigue sin dar su brazo a torcer, pese a que tanto mandos de la Benemérita como agentes sostienen que es «la medida más rápida, económica y disuasoria».
Y en consecuencia, «la más eficaz» a corto plazo en la situación actual, en la que el narco está segando la vida de nuestros guardias civiles, la última el pasado 8 de mayo, con el fallecimiento de Jerónimo Jiménez y Germán Pérez en Huelva.
«Varios generales ya se han puesto muy serios con el ministro con este tema, y hace poco han tenido una discusión importante con el teniente general DAO de la Guardia Civil para que diga a Marlaska que o se dispara a los motores, que es la medida más rápida, o estamos jodidos», declaran a este diario fuentes policiales.
Entre ellas se encuentra el guardia civil Juan José Mateos, experto en la lucha contra el narcotráfico, a quien la banda asesina ETA le truncó su brillante carrera profesional en un atentado en junio de 1996, en el aeropuerto de Reus (Tarragona), que le llevó al retiro años después por las secuelas sufridas. Al no estar ya en activo, no tiene reparos en alzar la voz públicamente y denunciar que es una vergüenza la «falta de voluntad política del ministro Marlaska y el Gobierno de Pedro Sánchez para luchar contra esta lacra».
Falta de cooperación de Marruecos
Y no sólo señala al Ejecutivo, sino también a Marruecos, por su «falta de cooperación». «Si cooperara, la situación sería muy diferente de la que tenemos», afirma, recordando que «en el momento en que Francia comenzó a cooperar en la lucha antiterrorista, ETA fue derrotada policialmente».
Juan José Mateos tiene a sus espaldas casi 30 años de servicio en la calle. Ha servido ocho años en Seguridad Ciudadana; seis años en el Grupo de Acción Rápida (GAR), la unidad de operaciones especiales antiterrorista de la Guardia Civil; seis años en Tráfico; y 10 años en el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA), la unidad provincial de la Guardia Civil encargada de investigar y desarticular redes de narcotráfico y crimen organizado.
Este agente no da crédito a que el ministro del Interior, «conocedor a través de sus mandos» de que la medida de disparar a los motores de las narcolanchas sería la más efectiva a corto plazo, se niegue a cambiar el protocolo de actuación para que «tiradores de precisión, en este caso el GAR o la Unidad Especial de Intervención, puedan disparar desde helicópteros del Cuerpo, o del Ejército si el problema estuviera a muchas millas marítimas».
Dicha medida de neutralizar los motores sería factible con los fusiles de precisión de los que dispone la Guardia Civil, modelo Barrett con munición del calibre 50. «Sería un tiro muy certero con el que no habría mayor problema», precisa Mateos, recalcando que «poder disparar a los motores es primordial y se debería llevar a cabo de inmediato», como le consta que varios miembros de la cúpula de la Guardia Civil están advirtiendo a Marlaska y con ello «enfrentándose a él».
Además, indica que «esta medida no implicaría riesgo de pérdidas humanas», mientras que el mantenerse con los medios actuales sí puede ocasionar más asesinatos en acto de servicio. Juan José Mateos ha trabajado en helicóptero estando en el GAR, y ha disparado desde ellos, por lo que habla con conocimiento de causa.
Además, recuerda que esta medida la utiliza desde hace años Estados Unidos. Y también países de nuestro entorno, como Francia, con el GIGN, Italia con la Guardia di Finanza, y Portugal con la GNR, pese a no tener el problema del calibre del que azota a España con el hachís por la proximidad de Marruecos y con la ruta africana para introducir la cocaína.
Cambio legal
El artículo quinto de la Ley Orgánica 2/1986 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad obliga a los agentes a actuar con «adecuación al ordenamiento jurídico» y con proporcionalidad. Además, dispone que «solamente deberán utilizar las armas en las situaciones en que exista un riesgo racionalmente grave para su vida, su integridad física o las de terceras personas, o en aquellas circunstancias que puedan suponer un grave riesgo para la seguridad ciudadana y de conformidad con los principios a que se refiere el apartado anterior».
En base a ello, a los guardias civiles «no se les deja disparar, cuando es lo más efectivo», de acuerdo a los agentes. Y no sólo eso, sino que «se les está prohibiendo que lleven armas largas en las embarcaciones semirrígidas y en los helicópteros», según informa Mateos.
«Marlaska se escuda en que disparar no se puede hacer porque la opinión pública no lo toleraría, cuando eso es falso», critica este experto en la lucha contra el narcotráfico, destacando que el ministro «alega eso sólo porque está condicionado políticamente» por su propia ideología y también por los socios de Gobierno. «Es por cuestiones políticas e ideológicas», apostilla, criticando que el Ejecutivo priorice sus intereses sobre el de sus agentes.
Además, según informa Mateos, «en el GAR se están haciendo proyectos con dispositivos para inmovilizar los motores de las narcolanchas, pero el Ministerio del Interior tampoco los acepta, pese a que los pagaría Europa a fondo perdido». Por ello, sostiene que en la falta de medios en la lucha contra el narcotráfico también se encuentra «el agravante de que Europa subvenciona prácticamente todo al cien por cien, tanto mantenimiento como nuevas aeronaves, material y lo que haga falta», pero estamos desaprovechando esta cooperación.
Excesiva contención ante el narco
Así las cosas, las fuentes policiales consultadas denuncian la «excesiva contención» del Gobierno ante este problema. Un panorama ante el que «los narcos se envalentonan para llevar a cabo su actividad criminal, ejerciendo presión sobre sus subordinados, que van en las embarcaciones semirrígidas, para que se empleen a fondo y ataquen a nuestras embarcaciones». Y usan tácticas como la empleada para provocar acciones criminales como la que acabó con la vida de los agentes de Huelva.
«Este Gobierno, si tuviera voluntad de luchar contra el narco, también tendría que activar al OCON SUR, que fue una medida implantada por el ex ministro Zoido tras el asalto del clan de Los Castañas en 2018 a Urgencias del hospital de La Línea de la Concepción para llevarse a un narco de la banda», declara el agente Juan José Mateos.
«Este asalto fue la gota que colmó el vaso, pero tuvieron que pasar ocho meses para implantar el OCON SUR, puesto en marcha en noviembre de 2018 con alrededor de 150 guardias civiles de la zona debido a la tensión y el grave incremento del narcotráfico en el Estrecho, que desde muchos años antes no se trató de manera adecuada», apunta este guardia civil.
Y critica que «pese a funcionar magníficamente bien el OCON SUR, el ministro Marlaska lo desestructuró en octubre de 2022 sin contar con fiscales especiales antidroga, ni con jueces ni con nadie, y no entre en sus planes volverlo a poner en funcionamiento».
A juicio de este experto en la lucha contra el narco, tras el asesinato de los agentes de Barbate Miguel Ángel González y David Pérez en febrero de 2024 «el ministro debería haber seguido las recomendaciones de la fiscal antidroga de Cádiz, quien declaró que era necesario y fundamental el OCON SUR».
Las cifras de sus intervenciones «son insuperables teniendo en cuenta que son equipos de investigación en tierra: más de 12.000 detenidos en menos de cuatro años, más de 35.000 kilos de coca decomisados y más de un millón de kilos de hachís, más de 1.000 embarcaciones intervenidas, así como 2.600 vehículos y más de 700.000 litros de gasolina», recuerda Mateos.
Además, indica que «el Gobierno no puede alegar que desplegarlo de nuevo sea caro, ya que cuesta mucho más dinero hacer una embarcación o comprar dos buques de guerra».okokoo
Cooperación de las Fuerzas Armadas
Por otra parte, afirma que la cooperación entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y las Fuerzas Armadas, que ya existe de forma puntual, es fundamental en esta lucha.
«Las bases de los buques nodriza de los narcos están a más de 1.800 millas, cualquier embarcación se puede aproximar a esas millas, pero para que tenga una solvencia con mala mar tiene que ser el Duque de Ahumada o buques y helicópteros de la Armada con los dispositivos tecnológicos que tienen», precisa Juan José Materos, subrayando que «tiene que colaborar la Armada e incluso el Ejército del Aire y del Espacio».
«Y eso lo tienen que coordinar la ministra de Defensa y el ministro del Interior, pero hay un choque de trenes entre ellos. Es evidente que no hay ninguna relación entre ambos», apunta.
Además, emplaza al ministro a impulsar medidas a largo plazo como las barreras flotantes en el río Guadalquivir, que «supondrían un gasto de siete millones de euros».
A partir del asesinato de sus compañeros en Barbate, Juan José Mateos escribió un libro titulado Estrecho, que retrata cómo las fuerzas policiales intentan defenderse de la principal amenaza externa a España. Una obra que parte de sus propias vivencias personales como agente de la Guardia Civil luchando contra el narcotráfico en las zonas calientes.
Además, es autor de otros libros sobre la lucha contra el terrorismo de la ETA y su entorno, en la que también estuvo en primera línea, y el 50% de los ingresos de los mismos los dona a los huérfanos de Miguel Ángel González y David Pérez.
«El Gobierno está obligado a ser contundente contra el narco. Si no lo hace, por desgracia, tendremos que lamentar más muertes de compañeros», concluye.