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Castilla-La Mancha

García-Page tardó casi 24 horas en personarse en Letur tras la riada y no avisó a los vecinos pese a tener el sistema SMS operativo

El socialista Page rechazó en el parlamento los 25 millones del PP para los damnificados

Page activó la emergencia una hora después de que Letur ya estuviera bajo el agua

  • Rafael Sánchez
  • Redactor de Nacional de OKDIARIO. Graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. rafael.sanchez@okdiario.com

El vídeo destapado por OKDIARIO en el que Emiliano García-Page desprecia a una víctima de la DANA que arrasó Letur ha reavivado la memoria de una gestión institucional que, revisada con precisión horaria, resulta difícil de defender. Decisiones tardías, ausencias en los momentos críticos y un rechazo parlamentario en bloque a las medidas de reconstrucción propuestas por el PP componen el retrato de cómo el presidente de Castilla-La Mancha afrontó la peor catástrofe natural que ha sufrido su región en décadas.

Ningún aviso llegó a los teléfonos móviles de los vecinos de Albacete, Cuenca ni Letur antes de que se produjera la primera inundación. Ni la Confederación Hidrográfica del Segura, ni la Diputación, ni la Junta de Comunidades ni el Gobierno central activaron el sistema de alertas. La Junta dispone del ES-ALERT, una herramienta específica para emergencias de este tipo, pero no fue empleada con carácter preventivo. El METEOCAM —Plan de Fenómenos Meteorológicos Adversos de Castilla-La Mancha— no se activó hasta que la riada ya había golpeado el municipio.

Cuando esa misma tarde del martes se constituyó el Puesto de Mando Avanzado en Letur, solo estaba presente el delegado de la Junta en Albacete. García-Page no acudió, tampoco ninguno de sus consejeros ni el director regional de Protección Civil. En Toledo, donde se ubica el CECOP —Centro de Coordinación Operativa de la comunidad—, no se celebró reunión alguna para gestionar la crisis.

El propio presidente autonómico tenía previsto estar en la provincia de Albacete ese mismo martes 29. Sin embargo, canceló su agenda de la tarde y no se presentó en Letur hasta el día siguiente, miércoles 30, alrededor de las 12:30 horas, cuando ya habían transcurrido casi 24 horas desde la primera inundación.

La actuación parlamentaria posterior de García-Page en relación con la catástrofe no resultó más airosa. El 14 de noviembre, las Cortes Regionales celebraron un debate sobre las consecuencias de la DANA en Castilla-La Mancha, promovido por el Grupo Parlamentario Popular. García-Page asistió a la sesión pero no intervino en ningún momento para referirse a la tragedia. Su única participación fue votar en contra de la propuesta de resolución presentada por el PP.

La noche antes: alerta naranja ignorada por la población

El lunes 28 de octubre, a las 21:48, la Agencia Estatal de Meteorología activó la alerta naranja para la zona. Dos horas después, a las 23:00, la Dirección General de Protección Ciudadana de Castilla-La Mancha activó el METEOCAM en fase de alerta y envió una comunicación oficial a los ayuntamientos para que establecieran medidas de prevención. Sabían que venía algo. Sin embargo, ningún aviso llegó a los teléfonos móviles de los ciudadanos de Albacete, Cuenca o Guadalajara. La Junta dispone del sistema ES-Alert, integrado en la Red de Alertas Nacional, que había sido probado con éxito en Toledo dos años antes. No fue activado.

El martes: la riada primero, la emergencia después

Entre las 13:00 y las 14:00 del martes 29, según los vídeos grabados por los propios vecinos, la riada golpeó el interior de Letur. La Confederación Hidrográfica del Segura no había lanzado ningún aviso de riesgo en ningún momento, extremo que el alcalde del municipio confirmó públicamente a los medios. No hubo alerta previa de ninguna administración —ni regional, ni provincial, ni estatal— dirigida a la población.

A las 15:00, una hora después de producida la inundación, la Junta de Castilla-La Mancha, a través de la Consejería de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, elevó el METEOCAM a fase de emergencia, situación operativa 1, en la provincia de Albacete. La decisión llegó cuando Letur ya estaba bajo el agua.

Esa misma tarde se instaló el Puesto de Mando Avanzado en la localidad. Lo coordinó el delegado de la Junta en Albacete, Pedro Antonio Ruiz Santos, que pernoctó allí esa noche. Pero García-Page no estaba. Tampoco el consejero responsable del ramo ni el director general de Protección Civil. En Toledo, donde se ubica el CECOP —Centro de Coordinación Operativa Regional, sede también del 112 y de Protección Civil de Castilla-La Mancha—, no se celebró ninguna reunión, ni antes de constituirse el mando avanzado ni después.

El presidente autonómico tenía esa tarde agenda pública en la propia provincia de Albacete: actos previstos a las 17:00 en La Gineta y a las 18:00 en Barrax. Los canceló. Pero no fue a Letur. No se presentó en el municipio hasta el miércoles 30, alrededor de las 12:30, cuando ya habían transcurrido casi 24 horas desde la primera inundación. Cuando llegó, ya se había hallado el primer cuerpo sin vida y había cinco personas desaparecidas.

Mira (Cuenca): el mismo patrón, de madrugada

La segunda localidad duramente golpeada fue Mira, en la provincia de Cuenca. Las lluvias comenzaron la tarde del martes y la riada llegó en la madrugada del miércoles. Tampoco allí hubo Puesto de Mando Avanzado ni reuniones previas del CECOP. El propio consejero de Hacienda responsable de emergencias reconoció públicamente que la Junta no recibió alertas de ninguna de las confederaciones hidrográficas implicadas, ni la del Júcar ni la del Segura.

A las 4:40 de esa madrugada, el METEOCAM se elevó al nivel 2, lo que permitió movilizar la Unidad Militar de Emergencias. La UME rescató a unas 50 personas con medios aéreos y acuáticos en las horas siguientes. Sin embargo, en ningún momento se activó el nivel 3 del plan, que implica la declaración de interés nacional. Este nivel puede ser solicitado por el titular de la Presidencia de la Comunidad Autónoma o por el delegado del Gobierno, conforme al artículo 29 de la Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil. García-Page no lo pidió.