Beneficios a etarras

El etarra Henri Parot, autor de 82 asesinatos y condenado a 4.800 años de cárcel, sale en libertad sin arrepentimiento

Acumuló condenas cercanas a los 4.800 años de prisión por asesinatos y asesinatos en grado de tentativa

Doctrina Parot
El etarra Henri Parot.
Rosalina Moreno

El etarra Henri Parot, autor de 82 asesinatos y otros crímenes, también logra salir de la cárcel sin arrepentimiento. El Gobierno vasco le ha concedido el tercer grado. Se trata de uno de los terroristas más sanguinarios de la historia de ETA, con condenas cercanas a los 4.800 años de prisión por asesinatos, asesinatos en grado de tentativa, lesiones, estragos, detenciones ilegales, depósito de armas y explosivos y pertenencia a banda terrorista, entre otros delitos.

Parot, de 68 años, fue integrante del denominado comando Argala, responsable de algunos de los atentados más brutales perpetrados por ETA. Entre ellos se encuentra la matanza de la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza de 1987, en la que fueron asesinadas once personas, entre ellas cinco niños, y otras 88 resultaron heridas. Finalmente, fue condenado por el asesinato de 39 personas y por decenas de tentativas de asesinato.

Esta decisión del Gobierno vasco se suma a la libertad concedida el pasado mes de abril a Jon Bienzobas, el etarra que asesinó al catedrático y jurista Francisco Tomás y Valiente, que también logró salir de la cárcel sin arrepentimiento, con condenas que suman 266 años de prisión.

Y el tercer grado al etarra ‘Gadafi’, asesino de 15 personas, entre otras muchas. El etarra Juan Antonio Olarra Guridi, ex jefe de ETA que ordenó el asesinato del fiscal Luis Portero y está condenado a más de 2.000 años de cárcel por varios atentados, también logró en mayo salir de la cárcel sin arrepentimiento. Pese a los más de 2.000 años de condenas, Olarra Guridi tenía una pena de cumplimiento de 30 años de prisión, cuyo fin está previsto para 2036.

Asimismo, el Gobierno vasco benefició el pasado mes de marzo con la semilibertad del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario a Soledad Iparraguirre, alias Anboto, la ex jefa de ETA que asesinó a 14 personas, y a Juan Ramón Carasatorre, uno de los asesinos de Gregorio Ordóñez. Sin embargo, el magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Castro las tumbó en abril, sentenciando que no era admisible. Una decisión que supuso la vuelta a prisión a de ambos.

Amnistía encubierta

Las reacciones ha la nueva polémica decisión del Gobierno vasco no han tardado en llegar. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) ha denunciado que se trata de «un nuevo tercer grado fraudulento». Covite considera «inaceptable» que, con un historial criminal de esta magnitud, Henri Parot vea ahora flexibilizada su condena por el Gobierno vasco mediante un tercer grado basado nuevamente en escritos privados y en formulaciones genéricas contra la violencia.

«Henri Parot no ha mostrado públicamente un arrepentimiento sincero por sus crímenes ni ha realizado una ruptura clara, inequívoca y verificable con ETA y con el entorno político y social que justificó y legitimó sus asesinatos», denuncia Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite y hermana del concejal del PP vasco Gregorio Ordóñez asesinado por ETA el 23 de enero de 1995 en San Sebastián. 

El Colectivo recuerda que Parot disfrutaba desde julio de 2025 de un régimen de semilibertad mediante la aplicación del artículo 100.2. Su progresión al tercer grado confirma, para Covite, que el Ejecutivo autonómico continúa avanzando en su política sistemática de excarcelación progresiva de los presos de ETA, «una amnistía encubierta».

«No estamos ante una verdadera política de reinserción, sino ante una política penitenciaria puesta al servicio de la izquierda abertzale y de su objetivo histórico de vaciar las cárceles de presos de ETA sin exigirles arrepentimiento. Es una consecuencia más del final negociado de ETA que las víctimas padecemos desde el año 2011», señala Ordóñez.

Covite advierte, además, de que el tercer grado concedido a Parot al amparo del artículo 83 se convertirá rápidamente en un régimen del artículo 86, como ha ocurrido con todos los presos de ETA que han accedido al tercer grado. Este mecanismo permite sustituir la permanencia ordinaria en un centro penitenciario por controles telemáticos, lo que supone, en la práctica, una situación de libertad total.

«La experiencia demuestra que estos terceros grados son con frecuencia la antesala de una excarcelación completa mediante una pulsera telemática. Se cumple formalmente la ley mientras se traiciona su espíritu y se vacía de contenido el cumplimiento efectivo de las condenas. Por eso denunciamos que el tercer grado concedido a Henri Parot es injustificado y fraudulento», concluye Ordóñez.

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