Los delitos por tráfico de drogas se han disparado un 75% desde que Marlaska es ministro
Así se desprende de un reciente informe de Interior, que desmonta el discurso de Marlaska de que la criminalidad está bajando

Los delitos por tráfico de drogas se han disparado un 75,4% desde que Fernando Grande-Marlaska es ministro del Interior, pasando de 12.958 en 2017 a nada menos que 22.731 en 2025. Así se desprende del último balance de la criminalidad del propio Ministerio, publicado recientemente.
Los datos oficiales revelan que, desde la llegada del Gobierno de Pedro Sánchez, los delitos más graves no han parado de crecer. En 2025 se contabilizaron en España nada menos que 2.474.156, lo que supone 19.950 más que en 2024.
Este informe desmonta el discurso de Marlaska, quien insiste en que la criminalidad está bajando. Lejos de avanzar hacia una mayor seguridad, España está inmersa en una escalada de delitos violentos.
Este informe también arroja que las violaciones con penetración también se han disparado un 288% con el Gobierno feminista, pasando de 1.382 en 2017 a 5.363 en 2025. Además, han subido un 85% los delitos contra la libertad e indemnidad sexual, pasando de 11.692 a 21.659. Y un 58% el resto de delitos contra la libertad e indemnidad sexual, de 10.305 a 16.296.
La radiografía desde 2017
El informe del Ministerio del Interior sólo recoge la comparativa de 2025 con 2024. Sin embargo, la asociación Una Policía para el Siglo XXI ha realizado un gráfico comparando las cifras de 2025 con las de 2017, un año antes de que gobernara Sánchez, para que la ciudadanía sepa «qué situación había entonces y cómo ha acabado con Marlaska».
Esta radiografía evidencia que los homicidios dolosos y asesinatos consumados en grado de tentativa también se han disparado un 76%, pasando de los 799 a los 1.413. Los homicidios dolosos y asesinatos también han aumentado un 22,59%, de 307 registrados en 2017, en 2025 se han elevado hasta los 376.
También han crecido considerablemente los delitos graves y menos graves de lesiones y riña tumultuaria. Nada menos que un 74%, pasando de 18.086 a 31.481. Asimismo, los secuestros han aumentado un 65%, de los 69 registrados en 2017 han pasado a 114.
Por contra, han bajado los robos con violencia un 0,5%, los robos con fuerza en domicilios nada menos que un 30%, los hurtos un 11% y las sustracciones de vehículos un 22%. No obstante, para Josema Vallejo, vicepresidente de la asociación Una Policía para el Siglo XXI, «esto no se debe a que se robe menos, sino a que se denuncia mucho menos» y por este motivo ha bajado la criminalidad general.

«Pero lejos de descender, estos delitos se cuentan por miles, sobre todo los hurtos», sostiene Vallejo. En este sentido pone el símil de una persona a la que se le detecta un cáncer de páncreas, pero en una revisión médica, los análisis salen que de azúcar, triglicéridos y de colesterol está perfecta, pero «evidentemente, no puede sacar la conclusión de que su salud ha mejorado».
Y sostiene que «con la criminalidad ocurre lo mismo» y que «los hurtos se cuentan por cientos de miles».
El informe oficial, «una estafa»
Por ello, para la asociación Una Policía para el Siglo XXI el balance de criminalidad que publica Interior «es una estafa a la ciudadanía». «Una falsedad estadística que ningún gobierno ha estado por la labor de eliminar», critica.
Josema Vallejo señala que el Ejecutivo de Sánchez, «cuando se disparan las agresiones sexuales, aduce que se están denunciando más. Y con las drogas, que hay más operaciones antidroga, pero eso no es cierto».
«Con ese alegato pretende salvar la imagen, pero ya no engaña a nadie, la realidad se impone por su propio peso», apunta Vallejo, subrayando que «con el Gobierno más progresista de la historia quienes más perjudicadas han salido han sido las mujeres».
Respecto al tráfico de drogas, indica que, lejos de los discursos triunfalistas, «España es actualmente el principal país de entrada de droga en la Unión Europea, el tercer o cuarto del mundo en entrada de droga, pugnando el puesto con países Países Bajos, y uno de los principales países consumidores de droga».
Sobre el «fraude» de los balances de criminalidad oficiales, también señala que los delitos de homicidio sumaban antes tanto los consumados como en grado de tentativa, pero «se dieron cuenta de que salía una cifra escandalosa y decidieron separarlos, y todo lo que se puede, se mete a lesiones, que, aunque crezcan, siempre es menos escandaloso que el hecho de que crezcan los homicidios en grave tentativa».
Una «treta estadística» que ha provocado un descenso radical en nuestro país de los homicidios.
Además, critica que el Ministerio del Interior siga sin aportar información esencial para poder realizar un análisis completo y riguroso, ya que continúa negándose a publicar el porcentaje de delitos esclarecidos, a desgranar los datos relativos a detenidos o a informar del porcentaje de nacionales y extranjeros implicados en los delitos. Unos datos que sí están siendo facilitados por otros cuerpos policiales autonómicos, como la Ertzaintza y los Mossos d’Esquadra.
«La ocultación sistemática de estos indicadores evidencia una falta de rendición de cuentas», concluye el vicepresidente de Una Policía para el Siglo XXI.