España

Los belgas no quieren a Puigdemont: «Si sus compañeros están en la cárcel en España él también debería estar»

Carles Puigdemont se ha marcado como objetivo internacionalizar la crisis catalana, pero el tiro le está saliendo por la culata. Su posición victimista ante los medios de comunicación de todo el mundo no le está saliendo del todo bien y los belgas, hartos ya del nacionalismo y del independentismo flamenco, tienen muy clara su posición: «Estamos contra Puigdemont porque nadie quiere que los países se rompan», explica a OKDIARIO una mujer belga.

«Estamos contra Puigdemont porque nosotros vivimos más o menos en la misma situación. Y estoy bastante segura de que la mayoría de los belgas no queremos un país roto», señala la misma mujer, que no ve «normal» que el golpista haya llegado a Bruselas a refugiarse. «Supongo que si el N-VA -el partido xenófobo flamenco que apoya a Puigdemont- no existiera, ¿dónde podría ir? ¿A Suiza? ¿A Inglaterra?», se pregunta.

«No creo que Cataluña debiera estar separada de España. No se puede decir que esté muy informada, pero no tengo una buena impresión sobre Puigdemont», subraya otra mujer. Otro ciudadano belga, en perfecto español, explica a OKDIARIO que «los belgas ya incluso se toman a Puigdemont a broma». Y afirma: «Si sus colegas están en la cárcel en España Puigdemont también debería estar ahí».

Otra mujer se muestra en contra de la figura independentista de Puigdemont. «Hay una Ley que es para todo el mundo y él también tiene que respetar la Ley. Así que si hay una Constitución en España creo que tiene que respetarla», subraya.

La Bélgica flamenca

El problema independentista también está en Bélgica. El país elegido por Carles Puigdemont para su huída de la Justicia española no ha sido azaroso. Los flamencos, tanto o más independentistas como el propio ex presidente de la Generalitat, dominan el país gracias, en gran medida, al poder que tiene su brazo político, el N-VA. En Bruselas, los propios ciudadanos lo reconocen: “Si no hablas flamenco, no puedes trabajar”.

Así de claro hablan los francoparlantes belgas: “Estás un poco obligado a hablar flamenco si quieres trabajar”, señala un joven belga de ascendencia africana que se ha visto en vueltas polémicas por este motivo. En Bélgica casi todos saben francés, pero el flamenco es la lengua dominante… y más discriminante.

De hecho, aunque prácticamente todos los ciudadanos entienden y hablan perfectamente el francés, en las zonas flamencas está muy mal visto.
“Incluso en algunas áreas, los francoparlantes, si tienen que ir, por ejemplo, a por papeles de la Administración, como el DNI o el Pasaporte, si uno de los empleados habla francés y un compañero le escucha, se lo dice al jefe, y le despiden», señala un trabajador belga, que explica que las afueras de Bruselas son de mayoría flamenca.

Sin embargo, en contra de lo que sucede en Cataluña, en Bélgica, aunque entiendan el francés, los ciudadanos flamencos no están dispuestos a hablarlo. “Si no hablas flamenco puedes meterte en problemas. Ellos no contestan. Dicen: no te entiendo, habla flamenco si quieres que te conteste», explica otro joven belga.

“Ellos te entienden. Cerca de un 90% te entienden, pero simplemente no quieren. Es simplemente racismo“, explica un ciudadano, que reconoce que es un racismo que te oblica a “hablar las dos lenguas (francés y flamenco)”, de no ser así, subraya, “no podrás encontrar trabajo”. “Y aquí, en Bélgica, los flamencos tienen el poder”, recuerda apenado.

«Por ejemplo, en una región flamenca, no puedes hablar francés. La gente en la Administración, no te contesta”, reconoce otro belga, que explica que, aunque entiendan el francés te dicen: “Lo siento pero no te puedo contestar en francés, mi jefe me dice que no hable francés”. “Es muy triste”, se lamenta.

Si eres belga y no hablas flamenco entonces no les gustas. Ellos no te darán trabajo y tendrás muchos problemas”, comenta otro joven. “Si estás viviendo en una zona flamenca, mejor que hables la lengua local, flamenco. Si no lo hablas, mejor que hables inglés que francés“, reconoce también otra mujer.