España
Invasión migratoria de Ceuta

Así monta el Gobierno el gran CETI de Ceuta: literas y tiendas de campaña para más de 10.000 invasores que no devuelve a Marruecos

Parte del material es nuevo, comprado expresamente para los ilegales

“Tratan mejor a los invasores que a nosotros”, critican policías y militares

El Gobierno ha enviado a Ceuta un buque repleto de literas, tiendas de campaña y carpas gigantes para los invasores, como se puede ver en las imágenes que acompañan a esta información. Son hasta 82 palés de material de acampada, como avanzó OKDIARIO. El buque ha atracado en el puerto de la ciudad autónoma este miércoles, sobre las 9:00 de la mañana.

A la hora prevista, el buque de acción marítima Tornado ha llegado procedente de Las Palmas. Nada más atracar, los operarios han procedido a desembarcar el cargamento, compuesto por diverso material para montar campamentos para la acogida de los ilegales, como literas modulares y tiendas de campaña con capacidad para albergar a familias enteras.

Según ha podido saber este diario, parte del material es nuevo y ha sido comprado expresamente para disponer de alojamientos para los asaltantes.

Además, el Ejecutivo ya ha puesto en ruta otra embarcación con más material para acampada, el buque auxiliar Mar Caribe, que previsiblemente llegará a Ceuta el próximo 1 de septiembre por la mañana.

El buque ‘Tornado’ con el material.

De asentamientos ilegales a oficiales

Así, el Gobierno renuncia a devolverlos a Marruecos y los asentamientos ilegales pasan a ser oficiales y con flamante material nuevo. Una situación que ha provocado la indignación entre policías y militares, que denuncian las condiciones deplorables de sus alojamientos en la ciudad autónoma.

«Esto es una prueba más de que de aquí no va a salir ni uno», declaran a OKDIARIO, visiblemente molestos, militares conocedores de esta medida que «va a convertir Ceuta en un enorme CETI». 

Tanto en el colectivo militar residente en la ciudad autónoma como entre la ciudadanía ceutí hay una gran preocupación y fuerte malestar con la decisión del Gobierno de habilitar varias instalaciones militares para convertirlas en centros de inmigrantes. Un rechazo que este martes ya mostraron en las calles miles de ciudadanos, al grito de «¡Pedro Sánchez, hijo de puta!» y «¡Ceuta no es un CETI!»

Un bocadillo de mortadela

Como informó OKDIARIO, militares y policías han sido alojados en unas instalaciones militares en desuso donde, según Defensa, se han contagiado de la sarna

Además, del 31 de julio al 6 de agosto, se estuvo suministrando a muchos de ellos una comida «totalmente insuficiente, para niños pequeños». 

El condumio que se les suministraba para todo el día.

«No se puede exigir profesionalidad, sacrificio y compromiso sin garantizar lo más básico: una alimentación adecuada y el suficiente descanso para poder desempeñar la labor con garantías», criticó en declaraciones a este diario Marco Antonio Gómez, presidente de la Asociación de Tropa y Marinería (ATME). Tras aquella denuncia pública en OKDIARIO, Defensa mejoró el menú. 

Hacinados en cuarteles

La situación en Ceuta acarreó además que los militares tuvieran que dormir en los cuarteles y lo hacían «hacinados, tanto en las habitaciones como en los pasillos de las instalaciones», según denunció ATME en OKDIARIO. Una situación que se produjo porque los acuartelamientos –bases, cuarteles y buques– no están preparados para albergar a tantos militares, ya que la gran mayoría vive fuera de ellos con su familia.

«Los agentes se preguntan cómo es posible que estén en peores condiciones que los ilegales que están alojados en el CETI», señaló Aarón Rivero, secretario general de Jupol, el sindicato mayoritario de la Policía. Los policías tenían que dormir en el suelo, con un inodoro para 70 agentes y sin agua caliente.

Desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) se ha criticado también que Cruz Roja reparte más agua a los ilegales de Ceuta que Marlaska a los agentes. La organización afirma que mientras cada inmigrante recibe su botella de manera individual, los policías tienen que compartir una entre dos.

«Estamos pidiendo algo tan elemental que da vergüenza tener que reclamarlo: agua suficiente, sombra, carpas, descanso y condiciones dignas de trabajo», señala Carlos Prieto, líder del SUP, apuntando que dichas medidas «no requieren de discursos ni grandes planes, sino gestión, previsión y voluntad».