EL PAPA EN MADRID

Así es CEDIA, el centro de acogida de Cáritas que visitará el Papa el próximo sábado en Madrid

El proyecto se fundó en 1977 y repartía bocadillos y café por las calles de Madrid

Al año pasan 2.500 personas y 40 duermen en el centro todos los días

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Este sábado 6 de junio, el Papa León XIV centrará su atención en los más vulnerables al visitar el CEDIA, el centro de acogida para personas sin hogar gestionado por Cáritas Diocesana de Madrid. Ubicado en el sur del barrio de Lucero en el distrito de Latina, una de las zonas con mayor vulnerabilidad de la capital, este espacio se ha consolidado como uno de los recursos asistenciales y sociales de referencia para la Iglesia madrileña.

En 1977, este proyecto nació simplemente como una furgoneta solidaria que repartía café y bocadillos a quienes dormían en la calle. Casi medio siglo después, la historia de su actual sede refleja ese mismo espíritu de adaptación comunitaria: el edificio fue construido originalmente por la parroquia vecina como una residencia de mayores y, tras su cierre, Cáritas lo rescató para reconvertirlo en el refugio vital que este fin de semana abrirá sus puertas al pontífice.

Atención integral y corta estancia

María Ángeles Altozano, directora de comunicación de Cáritas Madrid, explica cómo funciona el día a día: «Es un centro de día para hombres y mujeres, pasan al día en torno a 90 personas y se ofrecen servicios básicos: guardar la ropa, lavar, turnos de desayuno, comida y cena. Pero también una atención mucho más integral, con un equipo multidisciplinar de psicólogos y orientadores para asesorar a la persona y buscarle una salida».

Al año pasan 2.500 personas y, por la noche, alrededor de 40 personas duermen en sus instalaciones: los hombres en este espacio, las mujeres en otro centro CEDIA. «Es un centro de corta estancia», precisa Altozano. «Lo que queremos es que quienes por cualquier circunstancia se han quedado sin hogar puedan retomarlo cuanto antes y tener una vida normalizada».

La visita del Papa ha llenado de emoción a quienes trabajan y colaboran en el centro. «Nos hace mucha ilusión porque es una manera de reconocer a estas personas», dice Altozano. «Muchos de quienes llegan se sienten como no merecedores de amor. Entonces este acto los vuelve a hacer visibles: el Papa entra por la puerta de la caridad, viene a un barrio humilde de Madrid y se reúne con un grupo reducido de personas. Es una manera de acercarse a la vulnerabilidad que hay en todas las ciudades».

Un acontecimiento histórico e inesperado

El edificio donde se ubica el centro de día pertenece a la parroquia de la zona, cuyo párroco, Miguel Ángel Sastre, lleva años siendo testigo directo de esta labor. «Esta parroquia nació en lo social, atendiendo un barrio con muchas carencias desde los años 70», recuerda. Fue precisamente cuando hubo que cerrar la antigua residencia de mayores cuando Cáritas tomó el relevo y puso en marcha allí el centro de día y de noche.

El párroco Sastre comparte esa mezcla de orgullo e incredulidad: «No sé si llamarla nervios, pero sí es un acontecimiento que en este barrio no esperábamos. Es un hecho histórico: no es normal que un Papa visite el barrio, esta parroquia y el CEDIA. Nunca digas nunca, pero tampoco es lo habitual». El centro ha preparado para la ocasión la réplica de un árbol formado por piezas que se entrelazan, símbolo, según sus propios usuarios, de la capacidad de reconstruirse cuando se cuenta con los apoyos necesarios.

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