Felipe VI: dos semanas para pensar en el futuro

Felipe VI: dos semanas para pensar en el futuro
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Desde el pasado 24 de Diciembre, cuando Felipe VI lanzó su mensaje de Navidad por los distintos medios de comunicación, hasta el próximo domingo, momento de su reaparición pública en la ceremonia de la Pascua Militar, habrán pasado dos semanas en las que la Familia Real se ha tomado un periodo de descanso en el que el don Felipe, doña Letizia y sus hijas han desaparecido de la esfera pública sin que se sepa el lugar del que han disfrutado durante este paréntesis vacacional.

Sin embargo, es bastante probable que en esas dos semanas de ausencia no todo haya sido ocio –bien en una estación de esquí o bien en una localidad donde el clima sea cálido en esta época–, sino que el monarca haya dedicado parte de su tiempo a pensar y a plantearse una estrategia para afrontar lo que le presenta el incierto y convulso  futuro que se prevé para la nación española en los meses próximos. Por una lado, España vivirá el juicio del procés, la sempiterna crisis catalana agravada por las sentencias a los independentistas procesados o la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2019 por parte del débil Gobierno de Pedro Sánchez y, por el otro, el sinfín de citas electorales municipales, autonómicas y europeas durante la próxima primavera. Otro asunto, además, que tampoco es baladí, es la posible convocatoria electoral si no se consiguen acuerdos suficientes para formar un Gobierno en Andalucía, un escenario que se complica por las exigencias de VOX.

No es fácil medir las tensiones que todos esos acontecimientos políticos pueden provocar en la estabilidad política de España y la repercusión que esas tiranteces causen en el Gobierno y en la Jefatura del Estado, sobre todo teniendo en cuenta que ésta siempre debe estar atenta para cumplir el mandato constitucional sin salirse ni un milímetro de las limitaciones que se establecen para el papel que se atribuye al monarca. Hasta el momento, don Felipe ha guardado una escrupulosa neutralidad en su desempeño institucional, aunque ha demostrado también hacer uso de la firmeza para defender la unidad de España, una de las obligaciones supremas inherentes a su cargo. Y lo ha hecho el hijo de Juan Carlos I, a pesar de haberle costado fuertes críticas entre los separatistas catalanes que, por lo que se ve, pensaban que el Rey tenía que ponerse de su parte y tolerar los ataques frontales a la unidad de todos los territorios españoles.

La elaboración de una firme estrategia para hacer frente a las amenazas y desafíos que tiene planteados Felipe VI en este año que se acaba de iniciar, seguro que ha estado en la cabeza del monarca y de su equipo durante esta pausa marcada por las fiestas navideñas. En los despachos de los responsables máximos de la Casa del Rey, sus colaboradores habrán estado diseñando y elaborando posibles tácticas y estrategias para afrontar el futuro incierto y desconcertante que nos va a tocar vivir.

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