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Tu pensión va a subir y es oficial: el nuevo mecanismo del INSS para completar los huecos vacíos de tu cotización

Muchas personas llegan a los últimos años de su vida laboral con la sensación de que el cálculo de su futura pensión depende de detalles que no siempre han podido controlar. Excedencias, épocas sin empleo o periodos en los que no se cotizó pueden hacer que la base con la que se determina la cuantía final se acabe reduciendo y eso genera una preocupación creciente entre quienes están cerca de la edad de jubilación. La Seguridad Social lo sabe y, por eso, ha actualizado uno de sus mecanismos más relevantes para suavizar el impacto de estos huecos y ayudar a que la pensión pueda subir.

El cambio llega en un momento especialmente sensible, con una edad de jubilación que ya depende del tiempo cotizado y con reglas que pueden variar según cada trayectoria profesional. Algunas personas todavía pueden acceder a la jubilación a los 65 años si han acumulado más de 38 años y 3 meses cotizados, mientras que quienes no alcanzan esa cifra deben esperar hasta los 66 años y 10 meses. A todo ello se suman las jubilaciones anticipadas, que introducen todavía más matices. En este contexto, el nuevo sistema del Instituto Nacional de la Seguridad Social cobra importancia. Se trata de una actualización de la integración de lagunas, un mecanismo utilizado para rellenar los meses sin cotización que aparecen en la vida laboral. La novedad es que ahora amplía su alcance, mejora la protección para colectivos específicos y actualiza las bases que se aplican a estos periodos, lo que en la práctica puede traducirse en una pensión más alta.

Cómo subir la pensión para cubrir los huecos de cotización

Las lagunas de cotización son esos meses en los que no se aportó a la Seguridad Social. Aparecen cuando se dan situaciones de desempleo, por una excedencia o simplemente por un periodo en el que la persona no trabajó ni estaba obligada a cotizar. Cuando esto ocurre dentro del periodo que se usa para calcular la base reguladora, esa ausencia tira hacia abajo la cuantía final de la pensión.

Para evitar que la pensión quede penalizada, el INSS completa esos huecos con bases mínimas. Hasta ahora ya se aplicaba este sistema, pero con matices que no siempre se conocían. En 2026, por ejemplo, la base mínima vinculada al Salario Mínimo Interprofesional se sitúa en 1.381,20 euros mensuales, y es la cifra que se utiliza para rellenar los primeros meses sin cotización.

Según detalla la Seguridad Social, los primeros 48 meses sin cotizar se integran con la base mínima completa. A partir de ese punto, los periodos adicionales se contabilizan con el 50 por ciento de esa misma base. El objetivo es evitar que una trayectoria laboral irregular acabe produciendo una caída brusca en la pensión, especialmente entre quienes han tenido trabajos intermitentes o etapas complicadas.

El nuevo marco para trabajadoras del hogar y su efecto retroactivo

Una de las principales novedades afecta al Sistema Especial de Empleados de Hogar, que quedó incorporado al Régimen General. Desde 2024 se aplica un criterio que beneficia a este colectivo y que además tiene efectos retroactivos. Es decir, también cubre lagunas generadas en años anteriores.

Este ajuste reconoce que muchas carreras laborales en este sector presentan interrupciones inevitables, y que sin un mecanismo protector la pensión podría resentirse de manera desproporcionada. Por eso se aplica la misma regla que al resto de trabajadores. Los primeros 48 meses vacíos se integran con la base mínima vigente y los siguientes con la mitad de esa base.

Además, la norma incorpora una mejora destinada a reducir la brecha de género en las pensiones. Mientras esa brecha supere el 5 por ciento, las mujeres pueden tener una cobertura más amplia. En su caso, la Seguridad Social integra el 100 por ciento de la base mínima hasta el mes 60 sin cotización, el 80 por ciento desde el mes 60 hasta el 84, y solo a partir del mes 85 se aplica el 50 por ciento habitual.

La integración de lagunas en autónomos

El caso de los autónomos siempre ha sido distinto, porque su sistema de cotización tradicionalmente no incluía este mecanismo de protección. Sin embargo, desde 2026 se incorpora una mejora limitada que permite suavizar los periodos sin actividad. Cuando un autónomo agota una prestación por cese de actividad y posteriormente tiene meses sin obligación de cotizar, la Seguridad Social integrará los seis primeros meses con la base mínima del régimen correspondiente. Para 2026 esa base se sitúa en 653,59 euros mensuales, que es la cifra que se aplicará para evitar que esos huecos reduzcan todavía más su futura pensión.

Aunque no se trata de una integración tan amplia como la que se dan dentro del Régimen General, supone un avance respecto a la situación previa, en la que los autónomos quedaban completamente descubiertos en estos casos. Es una medida que ofrece un pequeño colchón protector y que reduce el impacto de los altibajos propios de la actividad por cuenta propia.