Puig y Astara aceleran para salir a Bolsa cuanto antes si el mercado retoma las subidas de 2023
Dos de las empresas que pretenden salir a Bolsa este año, Puig y Astara, están acelerando los trámites para iniciar sus colocaciones de acciones cuanto antes, según fuentes del mercado; si es posible, este mismo mes y, en todo caso, a lo largo del primer trimestre de 2024.
Estas fuentes explican que tanto la empresa de perfumería como la de venta de automóviles tienen muy avanzado el registro de sus folletos de OPV (oferta pública de venta) ante la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).
Asimismo, ambas tienen ya contratados los bancos de inversión que serán coordinadores globales de la operación: Goldman Sachs y JP Morgan en el caso de la salida a Bolsa de Puig, y Santander y BNP Paribas en la de Astara. De hecho, estas entidades ya han comenzado los contactos preliminares con inversores institucionales -lo que se conoce como premarketing- para conocer su disposición a comprar acciones.
Momento propicio
Según los analistas bursátiles, el momento es propicio para saltar al parqué porque se han reducido las incertidumbres geopolíticas que han marcado los últimos ejercicios y los riesgos para la economía, en especial los inflacionistas derivados de la energía gracias a los descensos de los precios del petróleo y el gas. Eso, además, ha dado pie a un escenario de bajadas de tipos de interés por parte del BCE a partir de primavera, lo que siempre supone un impulso para las cotizaciones bursátiles.
A eso hay que sumar el fuerte rally de las cotizaciones en el último trimestre de 2023, que disparó al Ibex 35 desde niveles inferiores a 9.000 puntos hasta superar los 10.250. Esta subida tiene tres efectos positivos para las empresas que quieren vender acciones al público. Por un lado, eleva las valoraciones generales de las empresas cotizadas, lo que les permite colocar las suyas a un precio más alto.
Por otro, renueva el interés por la renta variable, sobre todo entre los inversores minoristas. Y en tercer lugar, hace que los profesionales busquen una rentabilidad adicional (lo que se denomina alfa en la jerga) en las empresas que salen a Bolsa, ya que tienen más recorrido potencial que las que ya han subido tanto en los últimos meses.
No obstante, las subidas se han frenado en las últimas semanas, en lo que en principio no es más que una corrección saludable después de una escalada tan rápida (según los analistas técnicos, podría ser algo peor si el Ibex pierde la zona de los 10.000 puntos). Pero estas colocaciones necesitan que se retome este clima alcista para salir al mayor precio posible.
El dilema de la valoración
Precisamente, la valoración es el principal obstáculo que tienen que superar las salidas a Bolsa de Puig y Astara. La primera tiene una estructura familiar y los fundadores quieren dar el salto al parqué para «poner en valor» su participación, preparar la sucesión para la siguiente generación o dar entrada a socios minoritarios. En estos casos, es fundamental para la familia fundadora mantener más del 51% para asegurarse así el control. Lo cual normalmente implica ofrecer un importante descuento a los inversores, ya que no van a tener ninguna influencia en la gestión de la compañía para rentabilizar su inversión.
En el caso de la catalana Puig, la propietaria de marcas como Carolina Herrera, Paco Rabanne o Jean Paul Gaultier, algunas valoraciones alcanzan 8.000 millones e incluso 10.000, pero los profesionales del mercado creen que eso es inalcanzable en una colocación que llegará como máximo al 49%. Precisamente, el citado premarketing sirve también para ver cuánto están dispuestos a pagar los inversores.
En estos casos, lo propietarios de la empresa se enfrentan a un dilema: salir cuanto antes para aprovechar el buen momento, aunque tengan que ofrecer algo más de descuento (confiando en el recorrido posterior de las acciones en Bolsa) o esperar a un momento mejor en el que conseguir un precio más alto… que puede no llegar nunca.
Astara es la empresa de automoción del grupo vasco de logística Bergé, y cuenta con la distribución de marcas asiáticas como Mitsubishi, Subaru y Ssangyong. La compañía opera en 19 países de Europa, América Latina y el sudeste asiático y Bergé la valora en unos 2.000 millones.
En este caso, la intención es captar recursos para ampliar su negocio de logística de automóviles y transformarlo en una plataforma integrada de movilidad. Este tipo de operaciones de venta de acciones para financiar la expansión de una empresa suelen ser mejor recibidas por los inversores y permiten unos descuentos inferiores que en el caso de las empresas familiares.
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