Economía

Orange celebra la Navidad despidiendo a trabajadores por cuidar de sus hijos

Orange prácticamente empezó 2016 anunciando casi 500 despidos y lo cerrará con la polémica de más despidos. Los sindicatos preparan concentraciones para mostrar su absoluto rechazo a la dirección de la compañía tras el despido de dos trabajadores, uno de los cuales pidió reducción de jornada para cuidar de sus hijos.

Según ha señalado CCOO en un comunicado, los despedidos son «un escándalo intolerable que inutiliza cualquier intento de mejorar el bienestar de la plantilla». En este sentido, bajo el punto de vista del sindicato «toda su campaña sobre el cambio cultural en la empresa no es más que puro marketing y palabras vacías. Cualquiera puede ser despedido».

Los dos empleados, que formaban parte del área operativa de la compañía y trabajaban en su sede de Pozuelo de Alarcón en Madrid, niegan la versión dada por la compañía, que alega que el despido no tienen relación alguna con la reducción de jornada, y lo achacan a que el trabajador acumula distintas faltas disciplinarias.

Los sindicatos, sin embargo, temen que este despido pueda sentar un precedente y que la empresa intente evitar este tipo de bajas en estas fechas tan características por el ya famoso: ¿y qué hago con mi hijo? Según ha podido saber OKDIARIO, pese a que los sindicatos invitan al trabajador despedido acudir a los tribunales, éste aún no ha tomado una decisión.

Pero la indignación sindical es latente. CCOO ha explicado que «aunque siempre es lamentable el despido de cualquier persona, la elección de la fecha y de las víctimas hace que en esta ocasión en Orange se hayan alcanzado unas cotas de miseria pocas veces vistas». Según señalan, «a pocos días de Navidad despiden a un buen trabajador, cumplidor y profesional que, desgraciadamente, no caía bien a su jefe; y a un padre de familia que redujo su jornada laboral para cuidar de sus hijos pequeños».

Mediante un comunicado, desde CCOO explican que en el caso del trabajador que «no caía bien a su jefe», «da igual lo que hagas, como no seas de la cuerda del jefe, estás frito. Ni recolocación, ni reubicación, ni nada… a la calle. La satisfacción del empleado como objetivo de compañía poco va a mejorar así». Mientras que en el segundo caso, el de la reducción de jornada, «el recado es todavía más peligroso: nadie está a salvo en Orange, ni siquiera a quienes la ley teóricamente ofrece alguna protección frente a los despidos injustificados».