El Gobierno portugués se opone a que Caixabank compre Novo Banco y busca sacarlo a Bolsa
La OPA del BBVA sobre el Banco Sabadell no es la única operación que está encima de la mesa en la banca: el fondo Lone Star quiere vender parte de su participación en el portugués Novo Banco y CaixaBank está analizando su compra con varios asesores. Sin embargo, el Gobierno de Portugal se opone a que lo compre una entidad española y prefiere la opción de la salida a Bolsa.
Según fuentes conocedoras de la situación, Lone Star -que adquirió el 75% de Novo Banco en 2017 tras su rescate por el Estado portugués- prefiere la opción de la salida a Bolsa porque cree que le proporcionaría un precio más alto que la venta de un bloque: pretende conseguir más de 3.000 millones. Su intención es colocar en el mercado entre el 20% y el 30% del capital inicialmente, porcentaje que se irá incrementando con nuevas ventas en el futuro.
Pero, además, es que la venta a un banco extranjero, y especialmente a uno español, choca con el rechazo del Ejecutivo luso. De hecho, su ministro de Hacienda, Joaquim Miranda Sarmento, declaró la semana pasada que no debería aumentar el peso de la banca española en el sistema financiero portugués (en torno a un tercio del mismo en la actualidad) «por una cuestión de concentración y dependencia». Santander, CaixaBank, Abanca y Bankinter están presentes en el mercado vecino.
Ahora bien, el Gobierno tampoco quiere que Novo Banco pase a otra entidad extranjera, aunque no sea española: el francés BPCE ha mostrado interés. Por eso, prefiere que sea otra portuguesa -la única que ha mostrado interés en Caixa Geral de Depositos, el mayor banco del país- o bien la opción de salida a Bolsa favorecida por Lone Star.
Esta opción se ha visto frenada por la inestabilidad en los mercados mundiales provocada por la guerra de aranceles iniciada por Donald Trump. No obstante, parece que con los últimos acontecimientos -relajación de la guerra con China y Europa-, las Bolsas han recuperado el pulso alcista.
Debilidad política
También hay que tener en cuenta la situación de debilidad política de Portugal, donde el centroderecha del primer ministro, Luís Montenegro, ha ganado las recientes elecciones, pero necesitará a Chega (el equivalente a Vox) para gobernar. Si no acepta ese pacto, tendrán que repetirse los comicios.
Novo Banco se creó sobre los activos sanos del antiguo Banco Espirito Santo, que tuvo que ser rescatado por el Gobierno en la crisis financiera. Posteriormente, el Estado vendió el 75% por cero euros a Lone Star, aunque se comprometió a inyectar 1.000 millones en su capital; el 25% restante sigue en manos públicas.
Por su parte, el interés de CaixaBank en Novo Banco proviene de que es la principal entidad española en Portugal a través de BPI (Banco Portugués de Investimento, el tercer banco del país), del que posee el 100% desde finales de 2018. Una fusión con Novo Banco le concedería una cuota de mercado de en torno al 20% en Portugal. Para analizar la operación, la entidad que preside Tomás Muniesa ha contratado como asesores a Morgan Stanley y a Deloitte.
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