Un fontanero autónomo de 39 años en España: «Si me ofrecieran hoy un trabajo asalariado de 4.000 € al mes, no lo aceptaría»

José Navarro, de 39 años, reside en Bétera (Valencia) y trabaja por cuenta propia como fontanero. Tras pasar más de una década como comercial de vehículos, tomó la decisión de hacerse cargo del negocio familiar, después de que su padre se jubilara. «Aquel trabajo era muy psicológico. Todos los meses estabas con el objetivo y siempre querían más. Ya no estaba a gusto», cuenta en el pódcast «Sector Oficios», donde explica qué le llevó a dar un giro a su trayectoria profesional.
Primero pidió una excedencia para trabajar como fontanero en una empresa que trabajaba para compañías aseguradoras, donde cobraba 2.000 euros mensuales. Sin embargo, tuvo que dejarlo sólo tres semanas después. «Llegaba a casa y reventaba a llorar de la ansiedad. Se me hizo grande porque eran todo complicaciones», recuerda. Después, decidió formarse para ejercer la fontanería como autónomo; durante el confinamiento de la pandemia de COVID-19 consiguió el certificado profesional. Hoy en día, después de más de dos años como autónomo, sus prioridades han dado un giro de 180°.
El testimonio de un fontanero autónomo en España
«Empezar como autónomo con clientes desde el primer día no lo tiene todo el mundo. Yo siempre lo digo: en ese sentido lo tenía bastante razonado. Aun así, la fontanería es un oficio en el que nunca dejas de aprender. Mi padre me lleva 40 años de ventaja y sigue ayudándome cuando tengo dudas. A veces le llamo para preguntarle cómo haría él una instalación o si tengo alguna duda técnica. Y si hace falta, incluso viene a verlo. También hay trabajos que todavía prefiero no hacer si no los tengo claros. Por ejemplo, una instalación completa de piscina. Prefiero decir que no antes que hacer algo mal», explica a La Vanguardia.
«Si me ofrecieran hoy un trabajo asalariado y me pagaran 4.000 euros al mes, no me iría», asegura. Pero, ¿realmente los fontaneros ganan tanto como se dice? «Se puede vivir bien, pero no te haces rico trabajando. Hay meses muy buenos y otros más flojos. Depende mucho del tipo de trabajo. Hay temporadas en las que hago instalaciones completas de viviendas y otras en las que predominan las reparaciones pequeñas. Al final lo importante es el balance del año. Eso sí, es un oficio muy necesario. Si se te rompe una tubería o tienes una fuga importante, lo necesitas para ayer».
Su experiencia en el sector privado le permitió comprobar de primera mano las diferencias económicas entre trabajar por cuenta ajena y poner en marcha un negocio propio. José recuerda que, durante su etapa como vendedor de coches, buena parte de los ingresos que generaba con su trabajo acababan en manos del concesionario: «igual facturaba de beneficio para la empresa en un mes 80.000 euros, para que luego a mí me dieran una nómina de 2.000».
Sin embargo, reconoce que trabajar como autónomo implica asumir largas jornadas laborales, preparar presupuestos y enfrentarse a la incertidumbre de posibles impagos. Sin embargo, considera que las ventajas de gestionar su propio negocio compensan las dificultades. «No me arrepiento en absoluto. Ser autónomo no es fácil, pero a mí me encanta», asegura.
Por otro lado, ha aprendido a establecer sus propios límites y a no dejarse llevar por las exigencias. «Lo que más me ha costado de ser autónomo es aprender a decir a un cliente que no. Si un cliente me llama para pedirme que le baje el precio, le digo que no voy a trabajar», asegura. Además, evita trabajar con administradores de fincas y compañías aseguradoras que establecen periodos de pago de 30, 60 o incluso 90 días. Su filosofía es clara: «prefiero cobrar avisos pequeños al momento de 40, 50 o 100 euros que regalar mi trabajo».
Para José Navarro, el verdadero atractivo de trabajar por cuenta propia va mucho más allá de los ingresos económicos. Uno de los aspectos que más valora es la libertad para organizar su jornada y decidir cómo gestionar su tiempo.
Hoy en día, la edad media de los fontaneros e instaladores de tuberías ya alcanza los 44,8 años y más de la mitad supera los 45 años. José asegura que el volumen de trabajo es tan grande que incluso los propios fontaneros autónomos se ponen en contacto entre ellos para encontrar compañeros que puedan atender a nuevos clientes. «Hay fontaneros, pero como hay tanta faena… De hecho, hay dos compañeros míos que son autónomos también… y de hecho, a veces me llaman. Hay competencia, pero hay trabajo para todos», concluye.
Los datos del sector reflejan que en España hay unos 40.000 fontaneros autónomos, frente a más de 30.000 profesionales que trabajan por cuenta ajena. Un fontanero contratado por una empresa puede ganar entre 18.000 y 24.000 euros brutos anuales. En cambio, un autónomo con una buena cartera de clientes puede llegar a facturar entre 60.000 y 70.000 euros al año; sin embargo, esa facturación no equivale a su sueldo ni representa el beneficio que obtiene.