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Economía
¡Es el mercado, amigo!

Los accionistas de Indra apuestan por la solución adelantada por OKDIARIO

  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

La guerra abierta en Indra entre su presidente, Ángel Escribano, y el Gobierno de Pedro Sánchez puede estar en vías de solución. Como adelantó el viernes OKDIARIO, el CEO de la compañía, José Vicente de los Mozos, ha propuesto una tercera vía entre las pretensiones de ambas partes que ha caído bastante bien entre los inversores institucionales presentes en el capital de Indra. Ahora bien, la propuesta tiene graves obstáculos que superar todavía.

Esta tercera vía supone un intermedio entre la fusión de Indra y la empresa familiar de Escribano (EM&E) que pretendía éste y la compra del 51% de EM&E por Indra que había planteado Moncloa: que la SEPI sea quien compre ese 51% en efectivo para posteriormente fusionar las dos empresas. De esa manera, se evitaría lo que Moncloa no quiere ni en pintura: que los accionistas privados superen el 28% que controla el holding del Estado en el capital de Indra.

Joseph Oughourlian (izq.), con Ángel Escribano, José Vicente de los Mozos y la ministra de Defensa, Margarita Robles.

«La idea de De los Mozos es sensata y resuelve potencialmente la cuestión del control de Indra», opina un inversor que posee más del 1% del capital. «Creo que acabará haciéndose la operación de una u otra forma, aunque de momento no está claro de cuál», añade.

La batalla

Como ha venido informando OKDIARIO, el Ejecutivo ha cambiado de opinión y ha dejado de apoyar la fusión de Indra con EM&E porque supondría que la SEPI (el holding empresarial del Estado) perdería el control de la tecnológica a manos de los accionistas privados. Además, permitiría a su presidente blindarse ante un eventual cambio de Gobierno, lo que Moncloa considera una traición.

Por ello, había propuesto como alternativa (apoyado en el antiguo gurú de Sánchez, Iván Redondo) que Indra compre el 51% de EM&E en efectivo, de forma que Escribano no consiga más acciones de Indra  y, por tanto, no alcance la mayoría. Escribano posee el 14,3% del capital y, con las valoraciones que se manejan para la fusión, alcanzaría en torno al 27%, lo que, sumado a la participación del fondo Amber de Joseph Oughourlian, superaría el 28% que controla la SEPI.

Iván Redondo con Pedro Sánchez cuando era su asesor.

Escribano se ha negado a esta operación, como adelantó este periódico, y Moncloa le ha amenazado con su destitución como presidente caso de no plegarse a sus exigencias. Para poner fin a este enfrentamiento, el consejo de Indra encargó a De los Mozos buscar una tercera vía: la citada adquisición del 51% de EM&E por la SEPI y su posterior fusión con Indra.

El objetivo final

En todo caso, ambas compañías acabarían fusionándose (o al menos Indra controlaría Escribano con la fórmula gubernamental), que es el objetivo final. «El propósito último de esta operación no va de Indra o de EM&E. Es mucho más grande que eso. Se trata de poner a España en posición de ser capaz de desarrollar una base industrial de defensa soberana e independiente, que funcione adecuadamente y que tenga capacidad de rearmar España (a través de los PEM, Programas Especiales de Modernización) y de contribuir eficazmente a la seguridad europea», señala otro inversor institucional de Indra.

«El rearme no es una tarea menor. Necesitas compañías con escala para ser capaces de hacerlo rápidamente. No puedes tener una industria de defensa tan fragmentada como la española. Basta con mirar a Europa: tienes un gigante de defensa en cada país. España debe tener lo mismo si quiere que la tomen en serio en la escena geoipolítica», añade.

Obstáculos

Pero la opción de De los Mozos, por mucho que haya gustado a los accionistas para acabar con la guerra y seguir adelante con la operación, se enfrenta a graves obstáculos. El primero y más evidente es que la tiene que aceptar Moncloa. En principio, no debería tener demasiados problemas puesto que, con esta idea, la SEPI (o sea, el Gobierno) mantiene la mayoría en el accionariado y, en consecuencia el control, que era su objetivo.

Sede de la SEPI en Madrid.

No obstante, algunas personas en círculos gubernamentales han «puesto la cruz» a Escribano por su «traición» al tratar de blindarse en el cargo cuando llegue el PP al poder, si es que llega. «Aceptarán la idea si Escribano deja la presidencia», aseguran fuentes conocedoras de la situación. Por tanto, primero hay que superar ese rechazo; como siempre en este Gobierno, Sánchez tendrá la última palabra y se hará lo que él diga.

Más allá, también hay un problema legal: las demandas de GDELS (la filial europea de General Dynamics, dueña de Santa Bárbara) contra el Ministerio de Defensa por la adjudicación masiva de los citados PEM a Indra y Escribano. Si estas demandas prosperan, los ingresos de ambas podrían verse seriamente mermados.

Riesgo de OPA

En tercer y no menos importante lugar, está la cuestión de que la SEPI se pasaría del 30% de Indra al absorber un EM&E con un 51% del capital en sus manos: alcanzaría entre el 35,2% y el 37,1% de Indra, con las valoraciones que se manejan para EM&E. Y eso le obligaría a lanzar una OPA sobre el 100%, cosa que ni se plantea.

Carlos San Basilio, presidente de la CNMV.

Para evitarlo, se acogerá a una excepción del Decreto de OPAs que permite no lanzar OPA si la operación tiene un objetivo industrial y no de toma de control. Excepción que se ha aplicado en numerosas ocasiones en el pasado, y para la que basta que la SEPI se abstenga en la junta de accionistas que apruebe la operación.

Ahora bien, como la SEPI compraría previamente el 51% de EM&E, sí se puede interpretar que la operación persigue una toma de control y no sólo un objetivo industrial, y puede haber demandas de accionistas minoritarios que exijan una OPA. La CNMV de Carlos San Basilio tendrá que retratarse de nuevo.