El Covid-19 amenaza con reducir el consumo de cemento al peor nivel de la crisis del ladrillo
El consumo de cemento es uno de los indicadores más fiables para medir la salud de la construcción. Aunque el sector comenzó a dar muestras de debilidad a mitad de 2019, debido en gran parte a la ralentización del mercado inmobiliario, lo cierto es que la pandemia ha desmontado todas las previsiones establecidas y ha acelerado su deterioro. Tanto, que el consumo de polvo gris podrían bajar hasta mínimos de la crisis financiera. Esto es, a niveles de 2013, con 10,7 millones de toneladas anuales.
Los datos disponibles de 2020 anticipan un escenario ciertamente preocupante. En enero y febrero el consumo de cemento retrocedió un 8,6% y 4,5%, respectivamente, según Oficemen, la patronal cementera. La caída se amplió hasta el 28,3% en marzo -un mes en el que ya se recogió el impacto del estado de alarma y el confinamiento obligado-. Pero lo peor ha llegado en abril con un desplome del consumo de cemento del 50%, por debajo de las 600.000 toneladas. Este resultado -que incluye el parón de la actividad constructora- ya ha batido un récord: ha sido el peor mes de toda la serie histórica, superando a diciembre de 2013, con 705.349 toneladas.
Si tenemos el cuenta el consumo acumulado de los cuatro primeros meses del año, el resultado es de 3,7 millones de toneladas, lo que supone un millón de toneladas menos que en el mismo periodo del año anterior.
«Si no se reactiva la economía de forma inmediata, podemos encontrarnos ante una situación en el consumo de cemento en nuestro país, peor que el peor año de la crisis anterior”, advertía Víctor García Brosa, el presidente de Oficemen.
La crisis del ladrillo de 2008 marcó un punto de inflexión en el consumo de cemento, encadenando ocho años consecutivos de caídas. La recuperación llegó en 2017, con una subida del 11%, hasta el entorno de los 12,3 millones de toneladas, según el Barómetro del Cemento elaborado por la patronal cementera.
Un año más tarde, la subida se moderó al 8%, hasta situar la demanda doméstica en 13,4 millones de toneladas. Finalmente, en 2019, el último año completo del que se tiene cifras, el consumo creció un 5,9%, hasta las 14,2 toneladas.
España desciende como productor mundial
Antes de que estallara la crisis financiera de 2008, España era uno de los primeros países productores de cemento de todo el mundo, ocupando el puesto número cinco. Sin embargo, y según los datos estimados de The Global Cement Report de 2018, nuestro país ocupa ahora el puesto número 31.
Por delante de España se colocan países como Marruecos (29), Nigeria (24), o Pakistan (16), donde los costes de producción son mucho más reducidos y las exigencias medioambientales son menores. La lista de 114 países la encabezan China, India y Estados Unidos, mientras que en la parte baja se sitúan Lituana y Bhután.
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